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Lufthansa, medio siglo de vuelos con España

Como otras muchas cosas en Alemania, Lufthansa es una empresa de ida y vuelta. La terrible Segunda Guerra Mundial rompió la trayectoria de una aerolínea que había nacido en 1926 y que, tras la derrota del régimen nazi en 1945, estaría desaparecida hasta su resurrección en 1955, hace ahora justo 50 años.

La que hoy es una de las tres referencias universales de la aeronáutica civil y líder indiscutible de la alianza global de líneas aéreas Star Alliance, hizo su reestreno en vuelos transnacionales el día 15 de mayo de 1995.

De forma sorprendente, eligió como destino el aeropuerto de Barajas para el primer salto internacional de su nueva etapa. Aquel día, en un periplo bien distinto al que hoy concebimos, un avión de hélice Convair 340, con número de vuelo LH170 salía de Hamburgo a las 6 de la mañana.

España se sitúa entre los siete primeros destinos de la compañía germana

En algo más de ocho horas de travesía, hasta las 14,09 del medio día, cubrió la ruta Colonia-Fráncfort-Madrid. La España aislada del franquismo jugaba entonces sus bazas para resituarse en el nuevo escenario de la Guerra Fría.

Durante los meses de junio y julio de aquel mismo año la renacida Lufthansa reemprendía sus conexiones internacionales con Londres, París, Lisboa y Nueva York. Desde entonces ha recorrido un largo camino. Si en 1955 transportó 70.000 pasajeros, en el presente ejercicio esa cifra superará con creces los 50 millones. Después de medio siglo no le ha perdido la cara a España que, junto a EE.UU., Rusia, Italia, Francia, Japón y Alemania, sigue siendo uno de los siete principales mercados de la compañía alemana con 18 vuelos diarios al aeropuerto de Madrid-Barajas y 19 al de Barcelona-El Prat.

La compañía germana ha celebrado el 509 aniversario de su resurrección de forma discreta. En Alemania ha lanzado una compañía de publicidad en la que juega con imágenes de hace medio siglo y con las de hoy. Remarca el contraste entre las camas de los aviones de los años cincuenta del pasado siglo, con los modernos sillones-cama de su nueva clase business. Marca las diferencias entre los viejos sistemas de facturación de los aeropuertos en los que se sellaba el equipaje con vistosas etiquetas, y los modernos postes de autofacturación, en los que el viajero no tiene más que identificarse para entrar en el avión.

Paulo Yoshikawa, director general de Lufthansa en España asegura que el compromiso de la compañía alemana 'con el segundo mercado turístico del mundo no puede sino se reafirmarse con el paso del tiempo'.