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Mejora continua

La marca alemana BMW da un paso más para afianzar la Serie 5 al incorporar mayor potencia en sus motores de gasolina y nuevos deleites técnicos que, de paso, redundan en un mayor estándar de seguridad.

Sobre lo primero, las modificaciones se centran en los motores de seis cilindros -dispuestos en línea-, que aplican materiales más ligeros, como el magnesio y el aluminio. En conjunto, ahorran hasta un 57% del peso en comparación con la fundición gris, al tiempo que suman tecnología Valvetronic, capaz de variar el tiempo de respuesta y la apertura de las válvulas en función de la demanda de potencia y las condiciones de marcha.

Junto a una reducción del consumo de gasolina cifrada en un 7%, estos motores ganan potencia y, en consecuencia, mejoran prestaciones. Así, el nuevo escalón de acceso es el 523i -235 kilómetros por hora (Km/h) de velocidad punta; 8,5 litros cada 100 km y 8,5 segundos en el 0 a 100 km/h-, que viene a relevar al 520i -pasa de 2,2 a 2,5 litros de capacidad- y rinde 177 CV. Con 230 Nm de par máximo, su empuje es notablemente superior, y además se muestra constante entre 2.000 y 5.000 revoluciones por minuto (rpm).

Por su parte, el 525i incrementa su rendimiento hasta 218 CV, con un corte de encendido más elevado. En total, permite, con sus 250 Nm de par, una máxima de 245 km/h. Y todo con un gasto medio de 8,7 l/100 km, por los 9,4 que requiere el actual.

Por lo que respecta al modelo 530i, su nueva potencia es de 258 CV a 6.600 vueltas -300 Nm de par máximo-. Muy rápido, es capaz de acelerar a 100 Km/h desde parado en 6,5 segundos, y logra 250km/h de velocidad punta, limitada por la electrónica.

Con tracción total

Ideadas para usuarios que circulan con frecuencia sobre firmes de baja adherencia, la firma germana lanza, también sobre la base de la Serie 5, nuevas variantes de tracción a las cuatro ruedas permanente. En concreto, son los 525xi y 530xi, que se valen del mismo sistema aplicado a los todocaminos de la marca X3 y X5. Sumado a una respuesta casi instantánea, este dispositivo se caracteriza por la capacidad de desplazar toda la fuerza de tracción al eje delantero o trasero, de forma puntual, en función de las ruedas que mejor motricidad presenten en cada momento.

Además, la tracción total de estos BMW retrasa la entrada en funcionamiento del control de estabilidad DSC. Por cierto, éste, presente en toda la gama, suma un dispositivo que facilita arrancar en cuestas, evitando que el coche se desplace hacia atrás.

También se añaden asistente a la frenada de emergencia, sistema de secado de frenos -las pastillas tocan levemente los discos para secarlos en caso de rodar sobre mojado-, compensación al recalentamiento de pinzas y discos, llamado fading en el argot automovilístico, y dispositivo soft-stop, que reduce la violencia de la detención en caso de frenadas radicales. Un último apunte: todas estas mejoras son ampliables a la versión de carrocería familiar, o Touring.

Audi también introduce modificaciones en el A6

Uno de los rivales del BMW Serie 5, el Audi A6 recibe novedades de interés pese a lo reciente de su lanzamiento. La motorización de gasolina 2.4, de 177 CV, puede solicitarse con tracción total Quattro (40.840 euros), mientras que los 3.2 FSI (250 CV) y turbodiésel 2.0 TDI (140CV) son compatibles con el cambio automático y secuencial de siete etapas Multitronic (38.090 y 48.090 euros).

Por lo que respecta al TDI más potente de la gama, el 3.0 (225 CV), se puede adquirir con cambio manual de seis marchas -antes sólo automático Tiptronic, aunque con el mismo número de relaciones y modalidades de uso auto y secuencial-, desde 46.500 euros. Toda la gama recibe además marcos de puertas cromados y activación automática del warning ante frenadas extremas.