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El reto de combinar rigor histórico y literatura de calidad

Las aventuras del pasado están de moda. La novela histórica es uno de los géneros que despierta mayor interés y más lectores fideliza

Ángeles de Irisarri empezó a publicar novelas históricas 'por accidente'. Escribía libros de ficción, pero no interesaban a nadie. Así que, como había estudiado Historia, decidió situar la acción en épocas del pasado. Y como reconoce, 'no me va mal'. Lleva publicados 21 títulos, y con el último, Romance de ciego, acaba de ganar el Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio.

La novela de época es uno de los géneros con mayor potencial y que más lectores fideliza. El público devora fundamentalmente las aventuras que tienen lugar en la antigua Grecia, Roma o el Egipto de los faraones y en la Edad Media. Este interés ha motivado la aparición de un gran número de obras que conjugan rigor y narración de calidad y otras que, aunque son menos fieles a la historia, son las que mejor funcionan comercialmente.

¿Las claves del éxito? Alfonso Mateo-Sagasta, licenciado en Historia y autor de Ladrones de tinta, novela ganadora del I Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, recuerda que la literatura nace a partir de este género. 'Jenofonte, Tácito, Homero -cita-, los grandes autores han escrito sobre el género: Tolstoi tiene Guerra y paz; Dickens, Historia de dos ciudades. La Biblia es una enorme novela histórica'. Y añade, 'la literatura nace como una justificación del hombre'.

Hay interés por este tipo de narraciones, reconoce Ángeles de Irisarri (Zaragoza, 1947). Aunque advierte: 'Los lectores no sólo quieren recrear el pasado, también buscan buena literatura'.

Para Pablo Álvarez, director de Martínez Roca, editorial que convoca el Premio Alfonso X El Sabio, 'lo difícil del género es encajar la ficción con la realidad y hacer que funcione durante toda la trama. Es un ejercicio de precisión que unos autores hacen mejor y otros peor. No a todo el mundo le sale bien la novela histórica'.

A lo largo de las cinco ediciones del premio, la editorial ha ido recibiendo más originales, de autores más conocidos. Entre los que compiten por el galardón, dominan los historiadores, pero la novela de época despierta cada vez más la curiosidad de los autores de ficción. 'No podemos hablar de género mayor o menor. Es diferente', apunta Pablo Álvarez.

Reacciones de los expertos

La autora de Romance de ciego siente gran respeto por la Historia -'mi primera novela me dio mucho miedo'-, por eso no le gusta llamarse historiadora. La escritora ha observado dos tipos de reacciones entre los expertos, la de aquellos que se divierten y la de los que critican esta literatura por sistema. Ángeles de Irisarri ha conocido a varios profesores, cuyo anhelo sería dejar las clases y dedicarse a escribir novela histórica, 'por supuesto, la mejor novela histórica', comenta con ironía.

Porque entre el colectivo, no faltan los que no están conformes con el uso que la literatura hace de los datos del pasado. 'Los historiadores consideran que hay cierto cientificismo en su forma de trabajar', declara Alfonso Mateo-Sagasta. Con dos novelas de este género publicadas, este autor defiende que la historia está sujeta a la interpretación del autor. 'Los historiadores hablan de verdad, pero la verdad no existe, los novelistas que escribimos del género somos más honestos, decimos claramente que es fantasía'.

Las tramas sobre tesoros del pasado, sectas, masones, rosacruces u otras leyendas contribuyen a que cunda el escepticismo entre historiadores. Sin olvidar, la Orden del Temple. 'Si aparecen templarios en la novela, seguro que se vende', asegura Mateo-Sagasta.

Ignacio de la Torre, autor de Los templarios y el origen de la banca, un trabajo de análisis sobre sus actividades financieras, cree que el éxito de los libros sobre enigmas relacionados con los caballeros nacidos junto al Templo de Jerusalén para defender a los cruzados radica en el dramático fin de la orden militar, con la quema en la hoguera del último maestre Jacques de Molay. 'Si quieres engordar la chequera, puedes hablar de lo que quieras, de la masonería o el grial', señala De la Torre, quien actualmente es director de Bolsa de UBS. Considera disparatadas las ideas y crítica la escasa investigación de estos 'pseudohistoriadores', pero lo que más le preocupa es que los lectores se lo crean.

Nuevos lectores

Las listas de los libros más leídos revela que al lector le gusta la intriga histórica, un género que puso de moda El código da Vinci. Ángeles de Irisarri destaca que no son obras maestras, pero les concede el valor de abrir nuevos lectores. Martínez Roca, por ejemplo, ha rescatado de su fondo editorial El enigma sagrado y El legado mesiánico, mencionados en el best seller de Dan Brown, y ya lleva 19 ediciones.

Ignacio de la Torre recuerda lo que Malcom Barber, especialista en el Temple, opina sobre el éxito de estos libros y es que asocian muchos devenires históricos y para la mente humana es más fácil aceptar que todo está relacionado.