El día después del 7-J

Londres sigue en máxima alerta por temor a nuevos ataques

La capital británica se despertó ayer dolorida tras los cuatro ataques simultáneos que sembraron el terror en el corazón financiero de la ciudad el jueves. Pero, en un intento por recuperar el ritmo cotidiano, los londinenses acudieron, en general, a sus puestos de trabajo y volvieron a desplazarse en metro y en autobús. Las estaciones y paradas estaban un poco más vacías y había más policía de lo habitual. Pero en la ciudad se trató de que día fuera de 'business as usual' (normal). Todo ello, mientras continúa escalando la cifra de muertos y se refuerza la tesis de que el ataque más sangriento sobre la capital desde la Segunda Guerra Mundial lleva el sello de Al Qaeda.

Los datos sobre víctimas mortales siguen siendo opacos. Ian Blair, comisario de la policía metropolitana, admitió, en conferencia de prensa, que superaban los 50 y que era improbable que llegaran a los 100. Todavía ayer, había cuerpos atrapados en el túnel que se encuentra entre las estaciones de metro de Russel Square y King's Cross por las dificultades de acceso y amenaza de derrumbe. El comisario también reconoció problemas para cuantificar el número total de fallecidos a causa de la explosión que hizo estallar un autobús en Tavistock Square y que al cierre de esta edición ascendía a 13.

Equipos forenses continúan trabajando intensamente en las tres estaciones de metro siniestradas y en el autobús a la busca de restos y pistas. El total de heridos asciende a 700, de los que 100 tuvieron que permanecer hospitalizados y 22 se encuentran en estado crítico. El responsable policial pidió paciencia a los londinenses y aseguró que los más cualificados expertos antiterroristas del país, en colaboración con colegas internacionales, se encuentran investigando los ataques. 'La prisa no nos llevarían a ninguna parte y sólo serviría para añadir confusión', dijo Ian Blair. Asimismo, afirmó que hasta el momento no había pruebas que demostraran que los ataques hubieran sido ejecutados por terroristas suicidas, pero que todavía no se podía descartar ninguna opción.

Andy Hayman, asistente del comisario de la policía metropolitana, que lidera la investigación, señaló que las primeras pruebas forenses indican que las tres explosiones en el metro fueron ocasionadas por explosivos dejados en el suelo de los vagones.

En el caso del autobús en Tavistock Square, el dispositivo pudo haberse colocado bien en el suelo o en un asiento del segundo piso. Cada explosivo tenía un peso aproximado de 4,5 kilogramos y su transporte pudo haberse realizado en mochilas. Hayman señaló que todavía no disponían de información para saber como fueron detonados.

'En los ataques del jueves no pudieron utilizarse teléfonos móviles para activar los explosivos como sucedió en los atentados de marzo del año pasado en Madrid porque es imposible que funcionaran en el túnel entre Russel Square y King's Cross o en los vagones de las líneas atacadas que están a bastante profundidad', explicó. Ayer el diario estadounidense New York Times apuntaba al uso de temporizadores.

Las fuerzas policiales se han tomado en serio la reivindicación de los atentados por parte de un grupo llamado La Organización Secreta de Al Qaeda, que justificó los ataques como una venganza por la participación de Reino Unido en la invasión de Irak y Afganistán. El mensaje apareció en la web islamista al-Saha y contenía también amenazas contra Italia y Dinamarca.

El primer ministro británico, Tony Blair, dijo el jueves que resultaba evidente que los terroristas habían hecho coincidir los ataques con la celebración de la cumbre del G-8 en Escocia, que se clausuró ayer con un acuerdo para cancelar la deuda en los países más pobres, aumentar la ayuda para el desarrollo de África y sin compromiso concreto en medidas para paliar el cambio climático.

Todos los puertos y aeropuertos del país se encuentran en estado de máxima alerta y se ha iniciado la recopilación de una ingente cantidad de material procedente de las cámaras de seguridad instaladas en el metro.

Ayer por la mañana se volvieron a vivir momentos de inquietud cuando se produjeron breves desalojos en las estaciones de Liverpool Street y Euston, por alertas de seguridad. Un total de tres millones de usuarios utilizan cada día la red de metro londinense, que ayer aparecía más tranquila de lo habitual pero funcionando con bastante normalidad, salvo en las estaciones afectadas. El servicio se reanudó en las líneas de Bakerloo y Piccadilly en tanto que Circle y Hammersmith & City permanecen cerradas.

Los ataques se produjeron un día después de que Londres resultara elegida para albergar los Juegos Olímpicos de 2012. Todas las celebraciones previstas para el fin de semana han sido canceladas.

En la calle no se percibía apenas que la ciudad hubiera sido golpeada por el terror. En Judd, una vía cercana a Taviskov Square, se podía ver un único cartel con el rostro de un desaparecido. Su familia pide ayuda para localizarle. Es un hombre moreno de unos 30 años, tatuado y fotografiado con la misma ropa que vestía el día de los atentados. Cerca, el Royal National Hotel, se ha convertido en un improvisado tanatorio.

Las fuerzas policiales han pedido a los londinenses que se conviertan en los 'ojos y los oídos' de la investigación y ha establecido un número de emergencia (0800 789 321) al que los ciudadanos pueden llamar con información que consideren relevante.

El ministro del Interior, Charles Clarke, fue preguntado ayer por BBC Radio por qué el organismo de coordinación antiterrorista, Joint Terrorist Analysis Centre, había bajado el nivel de amenaza de terrorismo de Al Qaeda desde 'muy alto' a 'sustancial' después de las elecciones generales de mayo. Clarke dijo que un mayor nivel de alerta no hubiera podido, seguramente, impedir los atentados del jueves.

'Detectar a los colocadores de bombas, con explosivos que se pueden cargar en una mochila, es como buscar una aguja en un pajar', señaló el ministro.

Ayer el Consejo de Ministros de Justicia e Interior de la Unión Europea anunció que el próximo miércoles se celebrará una reunión extraordinaria para analizar los atentados de Londres. La decisión se adoptó en una reunión de un grupo de expertos del Consejo de la UE y es similar a la celebrada tras los ataques del 11 de marzo en Madrid. No se esperan 'decisiones sustanciales de contenido', según fuentes europeas, si no una 'rotunda' reafirmación del compromiso de los 25 Estados miembros en la lucha contra el terrorismo, en el marco del Plan de Acción aprobado el 25 de marzo del pasado año tras los atentados de Madrid.

Algunos hoteles aprovecharon la tragedia para cobrar el doble

La gran tragedia vivida por los ciudadanos de Londres no parece que despertara la solidaridad de todos. Algunos hoteles sin escrúpulos aumentaron los precios de sus habitaciones en más del doble de la tarifa habitual la noche del jueves. Los ataques y el colapso de la red de transporte obligaron a muchos ciudadanos a buscar alojamiento en el centro de la ciudad, según informó la cadena pública BBC.

Un ciudadano de Manchester aseguró a la cadena que tuvo que pagar 250 libras (370 euros) por una habitación de 80 (118,4 euros). Muchos ciudadanos optaron por regresar a sus hogares caminando durante horas antes de pagar las tarifas abusivas.

La página web de noticias de la BBC recibió correos electrónicos de lectores que aseguraban que hoteles de la cadena Thistle Group estaban cargando precios más elevados de lo normal, extremo que es negado por la compañía. Grant Hearn, consejero delegado de la cadena de hoteles Travelodge, señaló que el incremento de precios 'era una vergüenza'.

'En Travelodge estamos escandalizados de que colegas nuestros estén intentando aprovecharse de la tragedia para sacar beneficio', dijo.

Por el contrario, tras los atentados del 11-M de Madrid, muchos de los establecimientos hoteleros de la ciudad ofrecieron sus habitaciones desinteresadamente a las familias de los afectados y a la gente que, de alguna forma, se vio perjudicada. Los hoteles londinenses estaban llenos en un 80% antes de los ataques terroristas y el miércoles el sector turístico estaba celebrando la victoria olímpica de la capital británica.

La economía británica sufrirá a corto plazo las consecuencias

La economía británica sufrirá las consecuencias de los atentados en los próximos meses y se espera una menor afluencia de turistas y consumidores en el centro de Londres, según analistas consultados por Reuters.

Los expertos señalaron que todavía era demasiado pronto para valorar el efecto que los ataques va a tener en los consumidores pero que la previsión a corto plazo no era buena. También estiman a la baja la previsión de crecimiento interanual, que se había fijado en un modesto 2%.

El comercio británico ya se había quejado de escaso negocio en los meses pasados y el sector turístico está empezando a ver el futuro de forma bastante incierta, aunque el World Travel & Tourism Council señaló ayer, tras una reunión de crisis por los atentados, que las consecuencias no iban a ser demasiado graves. Según sus estimaciones, los visitantes a Reino Unido podrían caer en torno al 1.9% este año.

Muchas compañías intentaban permanecer optimistas, pese a la caída generalizada de sus valores en la Bolsa de Londres. Ayer las empresas líderes en Reino Unido perdieron un total de 17.000 millones de libras (25.300 millones de euros) en el London Stock Market.

Pero muchas esperan que el efecto negativo de los atentados sea pasajero y que las expectativas que traerá la sede olímpica de Londres en 2012 tengan un efecto de impulso de la economía británica.

'Es posible que veamos una drástica caída en los negocios en Londres en los próximos meses, sólo espero que como ocurrió en Madrid tras los atentados de marzo del año pasado, nos recuperemos pronto', señaló Abi Reddy, director del Holborn Hotel en Bloombbury, un establecimiento situado cerca de donde se produjo una de las explosiones del jueves.

Los economistas señalan que tras sucesos traumáticos como los vividos en Madrid o Nueva York, el 11 de septiembre, el consumo tiende a recuperarse después de unos meses de retracción.

El impacto más negativo tiene lugar durante las primeras semanas, dijo Trevor Williams de Lloyds TSB. Y añadió que Londres es un lugar acostumbrado a recuperarse rápidamente de los ataques terroristas.

No hay que olvidar que no hace tanto tiempo sufría constantemente los ataques del grupo terrorista irlandés IRA. También supo salir adelante de forma admirable tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, concluyó.

Una City sombría y vigilada intenta recuperar el ritmo

Bajo un cielo gris con helicópteros sobrevolando el cielo y policías patrullando sus calles, la City londinense, la famosa milla cuadrada, intentaba ayer recuperar el ritmo tras los salvajes ataques que la golpearon muy directamente el jueves. Las explosiones registradas en las tres estaciones de metro están en su territorio.

Cada día 320.000 personas se desplazan a trabajar al distrito financiero de Londres, utilizando el metro, el tren o el autobús. En la zona con más bancos por metro cuadrado del planeta se intentaba trabajar ayer con normalidad. Les Ames, un broker de WH Ireland señalaba: 'en esta guerra somos nosotros los que vamos a ganar y no los terroristas. Tenemos que seguir adelante'.

Varias compañías comentaban que algunos de sus empleados estaban llegando tarde por problemas con el transporte, pero que los sistemas informáticos y de comunicaciones funcionaban perfectamente. 'Estamos siendo muy flexibles y hemos dejado que la gente decida si quiere trabajar desde casa', decía Justin Clark, portavoz del banco de inversión Close Brothers. 'Pero son las 8.45 y la oficina está más llena que nunca', señaló.

Anteayer, tras los atentados, entidades como el Royal Bank of Scotland, el banco suizo UBS y Deutsche Bank, situados en las cercanías de la estación de ferrocarril y metro de Liverpool Street, una de las más afectadas por los ataques, tuvieron que desalojar sus oficinas. 'No estoy preocupado por ir a trabajar', señalaba Laurence Orsini, un empleado en la City. Probablemente es el día más seguro para viajar. Hay mucha más vigilancia y la gente está más alerta que de costumbre'.

Muchos trabajadores de la City reconocen que, después de lo que aconteció en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, los atentados del jueves en Londres no fueron ninguna sorpresa. 'Creo que todo el mundo tenía la sensación de que podía ocurrir', dice el agente de bolsa Glen Howe.

Ayer la libra tocó su nivel más bajo respecto al dólar en 19 meses, y cayó también frente al euro. La opinión general es que el Banco de Inglaterra recortará los tipos de interés en su próxima reunión de agosto, con objeto de reanimar el consumo. La economía de Reino Unido, la segunda mayor de Europa, venía sufriendo una ralentización en el consumo debido a los altos precios del combustible, el retroceso del sector industrial, el encarecimiento de las hipotecas y el final del boom de la vivienda. Las expectativas de crecimiento generadas tras la victoria de Londres como sede olímpica sufrieron el jueves un duro golpe.