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Un surtidor de gas natural para el coche en casa

Una estación de servicio personalizada situada en casa. Sin colas de espera y sin la elevada factura que empieza a invadir el mercado por el imparable precio del petróleo. Ya es posible. Pero no se trata de gasolina, sino de gas natural. Esta energía fósil, que desde hace años triunfa en el uso doméstico, se extiende ahora a los vehículos de particulares como carburante. La perspectiva de que el petróleo tiene sus días contados y la progresiva toma de conciencia sobre la protección del medio ambiente empujan a la industria y a los poderes públicos hacia esta fuente de energía, más limpia, más segura, y cuyas reservas mundiales auguran un prometedor futuro.

Aunque hoy circulan en Europa hasta 550.000 vehículos de gas natural, la mayoría se reduce a autobuses públicos y a transporte de mercancías. El salto a los particulares presentaba una dificultad: la distribución. La empresa francesa Gaz de France sorteará el obstáculo con la comercialización de pequeños compresores de gas instalados en casa de los particulares, quienes podrán suministrarlo a su Citroën C3 1.4 Gas Natural, el modelo bicarburante (gasolina y gas natural) de la marca que ha sido seleccionado para la prueba. El acuerdo de colaboración que ambas empresas firmaron el pasado año permitirá a los conductores de Toulouse ser los primeros en probar la nueva fórmula, que se comercializará en los próximos meses.

El siguiente reto será llevar el gas natural a las estaciones de servicio, para hacer de este carburante 'una alternativa real al petróleo', atractiva para el consumidor, en el horizonte de 2010, según la Asociación Francesa de Gas Natural para Vehículos. Y a él también se han apuntado Carrefour, Total, Peugeot y Renault, todos firmantes de un protocolo entre la Administración francesa y el sector privado para el desarrollo de vehículos de gas natural.

El principal enganche de cara al consumidor será la protección del medio ambiente, dado que esta tecnología reduce hasta un 25% las emisiones de CO2, primer responsable del cambio climático, la seguridad -se evapora en el aire de forma casi instantánea-, la reducción del ruido y los incentivos fiscales, que rebajarán los 3.000 euros de diferencia en el precio respecto a un automóvil de gasolina.

Los 100.000 vehículos particulares de gas natural que Francia quiere alcanzar en 2010 llevarán al país a la tercera posición como consumidor de este carburante en Europa, detrás de Alemania y de Italia, líder europeo, donde 400.000 coches ya funcionan con gas natural, debido al elevado precio de la gasolina. Muy por delante se sitúan los países de América Latina. En Argentina el número se eleva a 1.300.000 vehículos, seguida de Brasil. Y desde hace dos o tres años, esta tecnología se está extendiendo a otras zonas del mundo, especialmente en los países asiáticos, como Pakistán, India o China, según los expertos.

A largo plazo, el objetivo es distribuir coches que funcionen sólo con gas natural, quizá una solución intermedia hasta hacer realidad la comercialización de vehículos impulsados por una energía limpia e inagotable como el hidrógeno, por el momento demasiado cara y en una fase de desarrollo menos avanzada.