EDITORIAL

Blair toma los mandos de la UE

Europa no tiene Constitución, ni acuerdo sobre los Presupuestos 2007-2013, pero sí presidente para este semestre. Se llama Tony Blair, el carismático líder laborista que lleva hace ocho años las riendas del Gobierno británico. No es la primera vez que asume la presidencia de la UE (la ejerció el primer semestre de 1998). Pero ahora recoge el testigo con la UE sumida en una de las mayores crisis de sus 50 años. Por eso las miradas han virado hacia el Atlántico en busca de un liderazgo londinense que ayude a superar el marasmo político e institucional.

Blair dispone de seis meses para cumplir su siempre postergada promesa de 'colocar Gran Bretaña en el corazón de Europa'. En su reciente discurso ante el Parlamento Europeo se definió como 'un apasionado proeuropeo' e hizo profesión de fe 'en Europa como proyecto político'. Ha llegado la hora de pasar de las palabras a los hechos. El terreno está abonado para las reformas que con generosidad prodiga en sus discursos. La UE, noqueada por la aplastante victoria del no a la Constitución en los referendos francés y holandés, anhela un revulsivo que le devuelva su vitalidad.

Pocos objetarán la propuesta de modernizar el modelo social europeo para hacerlo sostenible frente a los desafíos de la globalización. Casi nadie negará la necesidad del debate sobre el futuro de la UE que plantea Blair. Pero el primer ministro británico debe empezar por aclarar de una vez el papel que quiere jugar el Reino Unido en la unión del continente. Su currículum no ofrece motivos para excesivo optimismo. Londres, como ya ocurriera con los Gobiernos conservadores de Thatcher y Major, sigue a remolque de casi todas las políticas comunitarias, desde la monetaria a la de supresión de fronteras. Esperemos que el semestre Blair aclare el futuro de la UE y sirva para que su país deje de ser un lastre y pase a ser motor para la UE.