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Cuestión de volumen

Más grande que nunca -mide 4,84 metros de longitud, por 2,01 metros de anchura y nada menos que 1,88 de altura, y además presenta una batalla o distancia entre ejes de 2,86 metros-, el nuevo Discovery 3 exhibe una serie de características que, de una vez por todas, le permiten rivalizar con lo más granado del segmento todo terreno.

De momento, la firma británica, englobada en la división Premium de Ford Motor Company, lo ha dotado de un sólido bastidor al que llama 'Integrated Body Frame'. Cruce de carrocería mono casco y piso configurado por escalera de vigas, le permite una mejor condición dinámica sobre el asfalto sin dejar de lado la habitual aptitud campera de la que siempre han hecho gala estos modelos.

Por otra parte, sus rasgos remiten directamente a los del todopoderoso Range Rover, el modelo más exclusivo de la casa. Así, el frontal es completamente vertical y luce grandes ópticas rectangulares -de naturaleza bi-xenón y capacidad direccional en las versiones más caras-. Sin embargo, visto de costado es un Discovery puro, pues no renuncia al conocido techo escalonado en su tramo final que permite mayor habitabilidad y espacio. De hecho, mantiene las tres filas de asientos, que es tanto como decir que puede transportar de forma simultánea a siete pasajeros.

Los asientos abatibles dejan una cavidad diáfana y plana de 2.560 litros

Además, si se desea utilizar el coche para realizar una pequeña mudanza casera, todas las butacas, salvo las delanteras, se abaten con facilidad y dejan una cavidad plana y diáfana, de 2.560 litros y 280 litros con siete pasajeros a bordo.

Con una calidad nunca vista en un Discovery, el tercero de la saga hace gala de una avanzada electrónica ideada para afrontar todo tipo de vicisitudes. En este sentido, el sistema de tracción total y permanente a las cuatro ruedas se sirve de un mecanismo, llamado 'Terrain Response', que permite preparar el sistema en función del firme sobre el que se vaya a transitar, desde gravilla o barro, hasta arena, hierba o nieve para optimizar su respuesta.

Además, tiene buenos ángulos de trabajo en campo -ataque, ventral y salida-, e incluso suspensión neumática para elevar el vehículo y no dañar ningún elemento. No obstante, la corpulencia del vehículo desaconseja arriesgados recorridos propios del trial.

Sobre los motores, Land Rover ofrece una opción de gasolina V8, de 4,4 litros y 300 CV -195 km/h y 11,5 l/100 km de media oficial-, pero también un turbodiesel TDV6, mucho más aconsejable, que rinde 190 CV, permite un máximo de 180 km/h y requiere 9,4 l/100 km de promedio. Esta mecánica, que como la anterior es de origen Jaguar, está especialmente adaptada para el uso mixto campo y ciudad al que va destinado el vehículo, y se asocia a una caja de cambios manual, de seis marchas o, con sobre precio, a una automática y secuencial de seis velocidades.

En conjunto, son mecánicas con las que el Discovery 3 se mueve bien, pero con el coche cargado, su abultada figura y un peso que se va holgadamente por encima de las dos toneladas y media no permite pensar en prestaciones trepidantes.

Por último, la dotación de serie es muy generosa ya que cuenta con ocho airbag, climatizador de doble ambiente, sistema de sonido con mando remoto y pulsadores en el volante, control de velocidad, llantas de aleación o control de estabilidad ESP vienen en el precio base. Con sobre coste, puede contar con tapicería de cuero, techo panorámico, sistema de navegación, asistente al aparcamiento y toda clase de elementos para la práctica fuera de la carretera más exigente.