Gestoras

Un mercado con muy pocos operadores

Las mesas de negociación de las grandes entidades financieras apenas están pobladas. El negocio que rodea la contratación de acciones, bonos, divisas o fondos es un gran generador de actividad que ocupa a miles de personas de lunes a viernes y mueve millones de euros al día. Lo sorprendente es contabilizar las pocas manos que requiere la ejecución final de las órdenes de compra o venta.

Fidelity, que presume de ser la mayor gestora independiente del mundo, tan solo necesita 10 personas en Londres, el mismísimo corazón financiero de Europa, para canalizar las transacciones de la compañía en toda la región.

Las imágenes de actividad frenética que llegan de los mercados de corros de la Bolsa de Nueva York contrastan con la tranquilidad que se respira en esta mesa de negociación, pero la escasa cantidad de manos detrás de las compras y ventas de la gestora no desmerece su responsabilidad. Los 10 traders que Fidelity tiene en Londres mueven diariamente entre 600 y 700 millones de dólares en acciones, una cifra que representa entre el 1,5% y el 2% del total negociado en Europa, según explica Brian Martin, director de la mesa de operaciones de la compañía.

Equipos de apoyo ayudan a limitar los riesgos a través de advertencias

Fidelity cuenta con una plantilla de más de 35.000 empleados en todo el mundo, con más de 20 millones de clientes y 1,2 billones de dólares en activos bajo gestión. Estas cifras mareantes hacen aún más llamativo el puñado de operadores repartidos por las cuatro mesas de negociación que Fidelity tiene en el mundo.

Boston es el corazón de la compañía, con 50 intermediarios, mientras que los centros de Hong Kong, Japón y Londres sólo requieren 10 personas cada uno. Todos ellos canalizan las operaciones que realiza la compañía en 25 mercados de todo el mundo. La principal función de estas mesas es la negociación. 'El gestor envía la orden y nosotros la ejecutamos de manera independiente', añade Martin, aunque no es su única responsabilidad.

Otra parte fundamental del trabajo de estos traders consiste en acceder a la información de mercado. 'Tratamos de hacer llegar a los gestores los datos económicos que se van conociendo como puede ser el PIB o la inflación, además de los rumores que circulan', añade Martin.

Las órdenes que reciben las mesas de negociación se afrontan de manera electrónica fundamentalmente. Algunas operaciones se realizan en bloques, otras de forma automática y cuando hay falta de liquidez pueden requerir varios intentos para concluirlas.

El control del riesgo también está presente y la responsabilidad de estos pocos operadores la comparten con un equipo de apoyo. 'Hay límites y se avisa cuando no se puede negociar más sobre un valor', explica Martin.

Análisis técnico y fundamental

En la era de las nuevas tecnologías sorprende encontrar un espacio dedicado a los gráficos impresos. Fidelity cuenta con una habitación entera destinada al análisis chartista donde uno puede encontrar paneles y paneles de gráficos de gran tamaño para estudiar. Allí, los analistas técnicos analizan la evolución de diversos índices, sectores y compañías para ofrecer otro punto de vista a los gestores de la compañía.

Fidelity basa su negocio en la selección de valores, lo que requiere un trabajo de investigación y de análisis fundamental, aunque no olvida el análisis técnico. 'No siempre coincidimos con los analistas', comenta Trevor Meeks, pero el trabajo de los técnicos es una guía más.

Las decisiones de compra o venta que toman los gestores de la compañía se basan en las conclusiones de los analistas, su propia investigación y visitas a las compañías en las que invierten, un trabajo que se ve complementado a su vez por la información que reciben de los analistas técnicos. Muchos pasos antes de enviar las órdenes a la mesa de negociación.