Comisión Europea

Coca-Cola y la CE retocan su pacto para adaptarlo a las peticiones del mercado

La Comisión Europea ha cerrado el plazo de alegaciones al acuerdo que alcanzó el año pasado con Coca-Cola. Un tercio de los consultados se ha manifestado a favor; otro tanto, en contra, y otro tercio no ha manifestado opinión. Según fuentes cercanas al conflicto, a resultas de estas alegaciones ambas partes han tenido que modificar el texto del acuerdo. Los cambios no han trascendido por el momento.

Siete meses después de que Mario Monti anunciara a bombo y platillo el tratado de paz que ponía fin al enfrentamiento entre el departamento del ex comisario de la competencia europeo y Coca-Cola, el acuerdo ni siquiera ha sido ratificado.

En una demostración más que palpable de que las cosas de palacio van despacio y en una evidencia de que este refrán popular se confirma día a día en la pesada burocracia comunitaria, el armisticio que firmaron la multinacional de las bebidas refrescantes y la UE se enfrenta estos días a su penúltimo obstáculo. Una reunión preceptiva del Comité Consultivo de Prácticas Restrictivas, un órgano comunitario en el que se encuentra un representante de cada una de las autoridades de la competencia de los 25 estados miembros.

El informe que elaborará este estamento bastará para que la comisaria de la competencia, Neelie Kroes, de carpetazo a un asunto que la Comisión ha tenido encima de la mesa los últimos cinco años. Está previsto que el acuerdo entre en vigor el 1 de enero de 2006.

La Comisión ha llegado a pedir a Pepsi Cola que retire la demanda para acelerar los plazos

El acuerdo se alcanzó el pasado mes de octubre y suponía el compromiso formal de Coca-Cola frente a la Unión Europea de cambiar sus prácticas comerciales en los veinticinco , durante los próximos cinco años. La multinacional estadounidense se obligaba a terminar con las cláusulas de exclusividad que impone a sus clientes, eliminar los descuentos de precios ligados a ventas, desligar las ventas de su marca Coca-Cola de la distribución del resto de sus enseñas y permitir que el 20% de las neveras que coloca en sus clientes puedan ser utilizadas por productos de la competencia.

'A pesar de la desesperante lentitud los plazos se están cumpliendo', asegura un experto en derecho de la competencia'. Después de comunicar el pacto, Competencia abrió un plazo de alegaciones para que las partes afectadas expresaran su opinión y objeciones.

Según las fuentes consultadas la opinión se repartió a tercios, entre los que estaban a favor, los que se manifestaron en contra y los que aseguraron no tener nada que decir. Pero como resultado de estas opiniones 'el texto del pacto se ha modificado en algunas de sus condiciones. No han sido cambios sustanciales pero sí que se ha tenido que retocar', explican estas fuentes, que declinan dar detalles sobre los cambios hasta que el proceso no este definitivamente cerrado. La Comisión declinó dar detalles.

Durante esa fase de consultas y como un claro intento de acelerar y facilitar la instrucción, la Comisión llegó a pedir a Pepsi Cola que retirara la demanda contra su competidora, origen del caso hace cinco años. Sin embargo Pepsi Cola, que no ha participado en el diseño del acuerdo y todavía no ha hecho públicamente valoración alguna del mismo, se negó a hacerlo. Su argumento es que su demanda abarca aspectos más amplios que los que se reflejan en el acuerdo entre Coca-Cola y la Comisión.

Y parece lógico que sea así. Una vez que la Comisión finalice todo el procedimiento, el acuerdo deberá ser revisado por las autoridades de cada país, que a luz de lo que establece el acuerdo deberán decidir si siguen o no con la instrucción pero ceñida a cada país concreto. 'La opción más razonable en el caso español es que el caso se cierre tal y como lo ha diseñado Bruselas.

Según la opinión mayoritaria de los consultados por Cinco Días, que prefieren no hacer declaraciones oficiales para respetar la extrema confidencialidad que Bruselas ha impuesto en todo el proceso, 'se ha impuesto un cierto espíritu pragmático para cerrar el conflicto'. Todos ganan y todos pierden, nadie se puede dar por satisfecho por lo que el acuerdo no cabe sino calificarlo como el mejor de los posibles.

La vigilancia es crucial

Coca-Cola se comprometió con Mario Monti a remitir a la Comisaría de la Competencia un informe anual sobre el cumplimiento del pacto. Un plazo muy largo a juicio de algunas de las alegaciones presentadas y que la Comisión podría haber cambiado a seis meses, según algunos medios consultados.

La vigilancia de que las cosas se hacen tal y como dice el acuerdo es crucial. La compañía de Atlanta tiene que cambiar a partir del 1 de enero de 2006 las prácticas comerciales que ha venido desarrollando durante toda su historia en veinticinco países europeos.

La Comisión aseguró el viernes que 'el procedimiento previsto para que el acuerdo alcanzado con Coca-Cola entre en vigor, sigue su marcha'. Bruselas dice estar 'analizando las respuestas recibidas del sector sobre los compromisos ofrecidos por la compañía'. Ahora someterá el acuerdo a la opinión de los expertos nacionales en competencia. Bruselas recuerda que 'una vez confirmados, los acuerdos serán de obligado cumplimiento para la compañía'.