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El arte de Java en objetos cotidianos

Antiguos paneles de madera policromada, ornamentadas columnas que decoraban centenarias casas y baúles de teka son algunos de los muebles y objetos que han sido rescatados de Java y otras islas indonesias y que ahora se pueden ver y adquirir en Rumah Ibu, establecimiento ubicado en Madrid (Columela, 6). Su directora, Ana Ollero, destaca que algunas de las piezas tienen más de 100 años, aunque mantienen calidad y color, dado el mimado y cuidado proceso de elaboración que los artesanos javaneses prodigaban a sus trabajos.

Además algunos de esos muebles parecen estar impregnados de la historia y la vida cotidiana de los habitantes del archipiélago indonesio. Como en el caso de los gerobok (baúles que servían para guardar el ajuar de la boda), que se fabricaban en diversos tamaños, aunque sólo eran los más grandes, los de las familias más ricas, los que contaban con ruedas para su traslado.

Y también están labrados y decorados muebles-estanterías que, aunque parecen librerías o muebles destinados a exhibir objetos de adorno, tenían como cometido guardar y apilar almohadones. Su nombre lemari-bantal , para la persona que conozca el idioma local, indica claramente ese fin (armario para cojines).

Pese al coqueto diseño y elaboración de estos objetos, Ana Ollero, que recorre esas islas para encontrarlos, señala que, en líneas generales, no pertenecieron a familias adineradas, aunque a veces el tamaño, por ejemplo, de los baúles, sí marca las características de sus antiguos propietarios. Y los precios actuales varían entre los cerca de 3.000 euros de las columnas a los 700 euros de los lemari-bantal.

Otras piezas traídas de esa lejana parte de Asia son figuras de madera (que representan a una mujer y a un hombre) que tenían como objetivo promover la fertilidad de la pareja que habitaba la casa. Mientras, otras articuladas muestran la afición de los habitantes de ese complejo país por las marionetas. Y las pintadas máscaras, su pasión por el teatro.

Rumah Ibu cuenta igualmente con reposiciones, objetos fabricados en la actualidad, en los que, según Ana Ollero, se intenta aplicar los principios de calidad del pasado. Y entre las reproducciones, que quieren resucitar legendarias piezas del pasado, están las llamadas mesas de opio, variantes que recuerdan los más aparatosos muebles que utilizaban los fumadores de opio chinos.

Y además, en los muebles y estatuas de Java o de otras islas de Indonesia, se pone de manifiesto la multiétnica y multifacética cultura de esa parte del mundo. Es el caso de las pinturas de Balí, que normalmente cubrían la pared en su totalidad, y que representaban temas de la mitología y leyendas religiosas hindúes. Algunas de las manifestaciones artísticas están relacionadas con el folclor de las diferentes regiones de Indonesia, unidas en un país tras un largo proceso político dirigido por Sukarno; pero otras obras son muestra de la cultura heredada de la tradición budista e hindú, como son las representaciones teatrales de los poemas épicos de Ramayana y Mahabharata.

Si ésta herencia se percibe en objetos que llegan a Occidente, también es cierto que Indonesia, en su conjunto, va siendo consciente de ese legado. Así, la industria del mueble intenta desarrollarse desde la época poscolonial.