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El todoterreno de Range Rover con tintes deportivos

No se trata de un todocamino tipo BMW X5, Porsche Cayenne o VW Touare, aunque en realidad la marca británica propiedad del grupo Ford lo posiciona como rival de todos ellos. En realidad, el nuevo Range Rover Sport es un 4x4 puro y duro con aspiraciones deportivas.

Inspirado en el todo poderoso y exclusivo Range Rover, como dictamina su estética -muy similar entre ambos-, sin embargo, no comparte pieza alguna con su hermano de marca. De hecho, su base es la del Discovery 3, aunque con una batalla o distancia entre ejes recortada en 15 centímetros, lo que le hace más ágil sobre campo o asfalto.

Por su parte, la estética externa ha sido suavizada: deja atrás la clásica geometría Range Rover con un parabrisas más inclinado y una zaga rematada en trazos redondeados, que, de paso mejoran la aerodinámica. También añade un portón de una sola pieza -dos en el Range más grande-, con la opción de instalar una luneta practicable de modo independiente.

Como buena locomotora del asfalto que es, echa mano de tres motores de origen Jaguar, adecuados a un uso versátil tanto en campo como carretera. El tope en gasolina es el V8 Supercharged de 390 CV, con un par máximo de 560 Nm. Suave y contundente, limita su velocidad mediante la aplicación de electrónica a 225 km/h. La segunda opción es un 4.4 V8 atmosférico de 299 CV, al que se suma un turbodiésel 2.7 V6 de inyección directa common rail, turbo variable e intercooler. æpermil;ste da 190 CV.

Todos las mecánicas se asocian a un cambio automático ZF de seis relaciones con variante secuencial. Además, montan caja tránsfer con dos tipos de reductoras, así como suspensión neumática y sistema Dynamic Response, que actúa sobre las estabilizadoras para evitar los balanceos de la carrocería en curva -de serie en el Supercharged-. El resultado es una eficacia y un confort de marcha soberbios.

Muy capaz

Y, para colmo de bienes, el nuevo modelo no renuncia a la esencia Land Rover, con una contrastada capacidad campo a través. Además de la mencionada caja reductora, el Range Rover Sport incorpora el sofisticado sistema electrónico Terrain response, con un menú que permite elegir entre cinco modos de funcionamiento: normal; gravilla, nieve o hierba; barro y surcos; arena y, por último, rocas- Así, optimiza el agarre de los neumáticos.

Suma a todo ello un bloqueo electrónico de los diferenciales central, que viene de serie, y trasero, en este acaso con sobreprecio; la posibilidad de desbloquear las barras estabilizadoras para liberar el recorrido de la suspensión -de serie en el tope de gama- y el control de descensos (HDC). Como resultado de todo ello, el Range Rover Sport aporta una capacidad todoterreno abrumadora, mayor aún con neumáticos offroad que le convierte casi en insuperable.

De puertas hacia dentro, el nuevo vehículo derrocha lujo por los cuatro costados, con una calidad en línea con los reputados productos germanos y un equipamiento a la altura: estabilizador DSC, frenos Brembo, faros adaptativos bi-xenón, iluminación automática, control de crucero inteligente ACC, sensores de lluvia y aparcamiento, acabados en piel y madera, navegador, climatizador de doble zona, freno de estacionamiento electrónico...

Más de la mitad de su producción irá a Estados Unidos. En España llega con cuatro acabados y precios desde 53.500 euros (2.7 TDV6 S) hasta 84.600 (4.2 V8 Supercharged).