Ferrocarril

Renfe prepara su futuro hasta 2009 con un plan inversor que presta poca atención a las mercancías

Renfe ha comenzado a moverse para preparar la firma del próximo Contrato-Programa con el Estado, 2005-2009, y lo hace presentando el plan estratégico que quiere que le sirva de base. La operadora pública anuncia así unas inversiones de 5.500 millones de euros durante los próximos cuatro años, e ingresar unos 2.500 millones al año al finalizar el periodo. Este plan da mucho peso a Cercanías y Alta Velocidad, y apenas destina un 10% a inversiones para material de mercancías.

Al final del periodo, Renfe quiere transportar a 580 millones de viajeros, 100 más que en la actualidad, con un incremento del 20%. Tras el aumento, la mayor parte del tráfico en números corresponderá como ahora a los servicios de Cercanías, pero habrá un sustancial aumento en el tráfico de viajeros de medio y largo recorrido.

Cuatro de cada cinco euros de los que se gaste la operadora en inversiones durante el periodo al que se refiere este plan estratégico irán destinados a la compra de nuevo material rodante y de ellos, la mitad irán destinados a la compra de trenes nuevos, mientras que otros 1.500 millones servirán para sustituir material rodante que Renfe considera anticuado, mientras que se usarán 746 para sufragar los costes de la renovación y modernización de material ya usado, pero que aún está en plazo de amortización.

Escasa inversión en mercancías

La menor parte de las nuevas inversiones en material rodante se la lleva la división de cargas de la operadora, que recibirá poco más de 400 millones de euros para invertir en material. Una asignación relativamente escasa, que no parece tener en cuenta la situación actual, en la que los depósitos de Renfe cuentan con una buena relación de locomotoras para arrastrar sus trenes de mercancías, pero no así de vagones.

Y a eso debe añadirse la circunstancia de que la operadora pública compite desde este año con otras empresas que eran, precisamente, quienes hasta ahora alquilaban los vagones a Renfe, y que ahora quieren pasar a realizar el servicio completo ignorando si es posible al ente público.

Y aunque las competidoras como Transfesa, Continental Rail (propiedad de ACS), Comsa o Detrén (de FCC) no han iniciado todavía sus servicios de transporte por la falta de regulación en cuanto a licencias y a la homologación de material rodante y personal, Renfe se enfrentará en breve a un panorama desolador en un segmento que está entre los que más potencial de crecimiento presentan.

Cercanías y Alta Velocidad, principales destinatarios

La parte del león (1.800 millones) se va a destinar a la compra de 450 trenes de Cercanías que permitan complementar el parque y dar servicio a las nuevas líneas en los principales núcleos (Madrid y Barcelona), así como retirar del servicio las unidades más antiguas que circulan en el resto de núcleos de la red. En esa compra los trenes Civia serán la espina dorsal de los servicios suburbanos. Han sido denominados como serie 460 y en su diseño ha participado la operadora junto a fabricantes de referencia en el sector como CAF o Siemens.

Las nuevas series de trenes de alta velocidad, que van desde trenes capaces de circular a velocidades superiores a 300 Km/h, hasta lanzaderas de ancho variable, y que permitirán extender los servicios de líneas de alta velocidad hasta ciudades que sólo cuenten con la vía tradicional, se llevan también un buen pellizco: 1.145 millones de euros que seguramente se quedarán pronto cortos si se confirman las previsiones del aumento de la demanda, ya que durante ese periodo se inaugurarán miles de kilómetros de líneas de ferrocarril.

Muy relacionados con este capítulo están los 750 millones que Renfe quiere gastar en la renovación de sus talleres, ya que además de adaptarlos para el mantenimiento del nuevo parque móvil, la operadora pretende fabricar en ellos, junto con los principales constructores del mundo, buena parte de los nuevos trenes. Un ejemplo de este intento de la compañía por meterse en el negocio de la construcción es el acuerdo alcanzado con Siemens por el que una parte de la fabricación de la serie 103, el conocido Velaro que cubrirá algún día la relación Madrid-Barcelona, se realiza desde hace un año en el taller que Renfe tiene en Valladolid.