Energía

Rusia cancela su plan de fusionar Gazprom y Rosneft en un gigante energético

El sector energético ruso sufrió ayer una nueva sacudida. Al proceso seguido contra Yukos, su desintegración y venta de activos, se sumó ayer la cancelación de la anunciada fusión entre la petrolera estatal Rosneft y el monopolio de gas natural Gazprom.

El Ejecutivo ruso ha decidido suspender los planes de Gazprom, la mayor compañía de gas natural del mundo, de adquirir la petrolera pública Rosneft, en la que el Estado controla el 100%. En lugar de la fusión, el Gobierno incrementará su presencia en el capital de la gasística y mantendrá ambas compañías bajo su control, pero como empresas independientes.

Las dos compañías anunciaron el pasado mes de marzo que la totalidad de las acciones de Rosneft se intercambiaría por un 10,7% de la nueva Gazprom, lo que permitiría al Estado ruso elevar su participación en el monopolio de gas al 51%.

Ahora, los planes han variado. Rusia elevará su participación en el capital de Gazprom, pero en lugar de intercambio de títulos, pagará dinero en efectivo por el 10,7% de la gasística, señaló el ministro de Economía en una nota. La participación está valorada en unos 7.200 millones de dólares, conforme al precio de la acción de ayer. Posteriormente, el Ejecutivo venderá acciones de Rosneft en el mercado, aunque mantendrá más del 50%. Las dos compañías se mantendrán sus actividades por separado.

Más control en el sector

El pasado año, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, aprobó un plan para fusionar las dos compañías, lo que permitiría al Estado aumentar su control sobre Gazprom antes de eliminar la prohibición de que inversores extranjeros controlen más del 5% de la empresa. El Estado está incrementando su presencia la industria de gas y petróleo, que genera un sexto del PIB del país.

El plan del consejero delegado de Gazprom, Alexei Miller, de adquirir Rosneft recibió la oposición del primer ejecutivo de Rosneft, Sergei Bogdanchikov, y de un grupo de altos funcionarios. El proyecto, que recibió luz verde de Putin el año pasado, quedó en punto muerto después de que Rosneft adquiriera la principal filial extractora de Yukos, Yuganskneftegaz, que el Gobierno expropió y vendió a la petrolera estatal por 9.300 millones de dólares, considerado muy bajo por los analistas.

El Estado, que controla el 100% de las acciones de Rosneft, transferirá esta participación a una sociedad pública, que venderá parte de los títulos en el mercado.