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Tribuna

Los autónomos, a por todas

Han tenido que pasar algunos años y muchos esfuerzos para que el trabajador autónomo sea también convocado con motivo del Día del Trabajo, como lo fue el pasado domingo, a dar sus mensajes. Hasta hasta ahora éramos los grandes olvidados.

Pero este proceso tenía, en parte, su lógica porque hasta que este colectivo laboral no ha crecido lo suficiente y, sobre todo, no se ha vertebrado asociativamente de un modo adecuado, era difícil que hiciera oír su voz ante el gran público, aunque el titulo de la jornada fuera tan explícito, porque parecía no cubrir el trabajo autónomo, o sea, el independiente y no remunerado salarialmente.

Siempre se emplazaba a los sindicatos de clase, a la gran patronal y, si acaso, al Ministerio de Trabajo, para que opinaran sobre el sentido de esa efemérides. Ahora, como puede verse, también tenemos un trocito de esa tarta mediática que se ha logrado principalmente por dos cosas: porque el desarrollo económico ha dado lugar al aumento del trabajo autónomo y a la aparición de gran variedad de situaciones de prestación de trabajo por cuenta propia, y porque todo este colectivo o sector como también se le ha denominado, aporta ya el 18% del PIB nacional y genera el 20% de la población activa española.

La Federación Nacional de Trabajadores Autónomos-ATA se siente orgullosa de esta trayectoria a la que no es ajena porque ha sido, en cierto sentido, la que ha empujado el carro, sino también porque ya ha alcanzado unos niveles de representación realmente importantes. Más de 412.000 autónomos representados, 44 oficinas y 200 empleados han sido posibles no sólo por nosotros mismos sino porque se ha tenido la visión -y el acierto- de aliarse, para su representación a nivel estatal, con el Foro de Benicarló con gran implantación en todo el Arco Mediterráneo ya que cuenta con organizaciones tan importantes como Pimec (Cataluña), Covaco (Valencia), Comipyme (Murcia) y Pimeco (Baleares).

Si bien es verdad que los autónomos hemos alcanzado en los últimos años una serie de importantes mejoras, tanto en el ámbito laboral, como en el fiscal y hasta en el formativo, aún nos quedan bastantes metas por conseguir. Y entre ellas la más inmediata y, seguramente, la más decisiva, que es la consecución del Estatuto de los Trabajadores Autónomos, que está gestando una Comisión de Expertos constituida en septiembre pasado y auspiciada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

A dicha Comisión, la Federación Nacional de Autónomos le hizo llegar un memorial, no de agravios sino de necesidades para alcanzar nuestra mayoría de edad y podernos equiparar con el trabajador por cuenta ajena, que podemos sintetizar brevemente. Se trata de desembarcar en el CES (Consejo Económico y Social) y ya estamos en buena vía porque se aprobó recientemente en el Senado; la inclusión de cónyuges y familiares de los autónomos en el Régimen General de la Seguridad Social; una cotización que facilite a los autónomos acceder a un fondo similar a la cobertura de desempleo; que los autónomos tengan capacidad de acceso a la contingencia por accidente de trabajo de un modo más flexible y sencillo que el actual; lograr la equiparación de la jubilación anticipada de los trabajadores autónomos a la de los trabajadores del Régimen General y contemplar el trabajo a tiempo parcial en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.

En el plano del empleo nuestras reivindicaciones son: activar las políticas de fomento de empleo; equiparar las bonificaciones y prestaciones de las mujeres autónomas a las de las asalariadas; creación de servicios de asistencia técnica, gestionados por los organismos oficiales y por las asociaciones que representan al colectivo; establecer mecanismos financieros que agilicen la conexión de créditos a las nuevas iniciativas, y perfeccionar y cualificar los conocimientos del autoempleo.

Y en el ámbito fiscal nuestras peticiones son: la supresión del impuesto de sucesiones para los familiares directos, de los bienes adscritos a la actividad económica; reducción del IBI para los locales de autónomos; el gasoleo profesional para aquellos autónomos que utilizan el carburante como materia prima -léase, los transportistas-; establecer un IVA superreducido para las actividades que se desarrollen en establecimientos de escasa superficie y modificar el sistema de declaración por estimación objetiva.

Si estas demandas se recogen en el próximo estatuto o en la normativa que lo desarrolle, habremos prestado un gran servicio a esta causa tan justa (y hasta tan quijotesca) como es la defensa del emprendedor autónomo.

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