China y el textil
China es el país que aprovecha más la mundialización. Es el país más poblado de la Tierra y su desarrollo industrial saca de la miseria de centenares de millones de campesinos. Hace falta alegrarse. El mundo entero será más seguro y más rico con una China próspera. Pero esta ventaja crea deberes que Pekín, por egoísmo o incluso por orgullo, ignora demasiado frecuentemente (...).
China desestabiliza todos los equilibrios de mercado (....). Gracias a sus bajos costes de producción, no tiene rivales en ciertos segmentos de producción, desde juguetes hasta televisores, pasando por la vestimenta.
El caso se revela en el textil con las dos investigaciones sobre dumping abiertas en EE UU y en Europa. Los dos mayores mercados del mundo están bajo el golpe de una avalancha de camisetas y de camisas confeccionadas en los miles de talleres de Shanghai y Cantón. El 1 de enero, las cuotas que contenían las importaciones desde hace decenios fueron suprimidas en el cuadro de la OMC (...).
China debería comprenderlo. La revaluación de su moneda en 20% o 30% es muy necesaria. Una política pequinesa sin miramientos hacia el resto de países arriesga provocar un ascenso del proteccionismo. Nadie debería ignorarlo, comenzando por China.