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Saint Andrews hace una falsa apertura a las mujeres

La noticia de que las mujeres podrán disputar el British Open, el torneo de golf más antiguo del mundo, a partir del año 2006, provocó una reacción de perplejidad que algunos festejaron antes de tiempo como un firme avance de la igualdad de derechos.

El anuncio que hizo el director ejecutivo del club organizador, el Royal & Ancient, Peter Dawson, dio a entender que el golf rompía una de sus más antiguas tradiciones y que, de repente, permitía que golfistas de ambos sexos compitieran en el torneo que se disputa desde 1860.

Hasta el pasado martes, las normas de inscripción del British Open precisaban que se trataba de un evento masculino. 'No había oposición a que las mujeres jugasen si se clasificaban. Simplemente hasta ahora no habíamos tenido ocasión de plateárnoslo', comentó Dawson. En ninguno de los otros tres torneos que configuran el calendario del Grand Slam -Masters, US Open y US PGA- se especifica que se trate de competiciones masculinas, pero nunca se ha producido la clasificación de una mujer en ellos.

Los responsables del Royal & Ancient se han querido curar en salud ante la remota posibilidad de que la joven hawaiana de 15 años, Michelle Wie, a la que los especialistas han bautizado como la Tiger Woods del golf femenino mundial, consiguiera una plaza que le diera derecho a estar en St. Andrews el próximo 14 de julio.

Wie tiene en el John Deere Classic de Illonis (7 al 10 de julio), una competición del PGA Tour masculino, su última oportunidad de clasificarse para el British Open de 2005. La joven golfista de Honululu, apoyada por un poder mediático incomparable, ha transmitido la idea de que podría ganar el torneo y acceder al Open.

Michelle, que ha intervenido en las dos últimas ediciones del Sony Hawai Open, no ha salvado el corte en ninguna de ellas, aunque en 2004 estuvo a punto de hacerlo. Illinois es la única fórmula para obtener el billete a Escocia.

'Estoy de acuerdo en que exista igualdad de oportunidades, pero sin ventajas', ha dicho Vijay Singh, segundo en el ranking mundial, uno de los golfistas que más reacio se ha mostrado ante la presencia de chicas en torneos masculinos. 'Cada uno tiene su circuito, no sé por qué hay que mezclar', dice el golfista de las islas Fiyi que el año pasado renunció a participar en un evento en el que jugaba la número uno mundial, la sueca Annika Sorenstam. Ni la jugadora nórdica, ni la inglesa Laura Davies, salvaron el corte en sus tentativas.

Hombres y mujeres compiten en circuitos diferentes. Las excepciones son Wie, Sorenstam y Davies, que han sido invitadas por los patrocinadores. Sólo la gran leyenda del deporte norteamericano, Babe Zaharias, doble campeona olímpica en lanzamiento de jabalina y 80 metros vallas en los Juegos Olímpicos de 1932, superó el corte en tres torneos del PGA Tour de 1945.

Las normas de clasificación para el British, aunque acepten a mujeres, benefician a los hombres. Los casos que se contemplan están pensados para los primeros del mundo de las grandes clasificaciones. St. Andrews, que no admite mujeres como miembros del club, ha iniciado una apertura ridícula, como era de esperar, de acuerdo a sus tradiciones.