Universidades corporativas

Los ejecutivos imparten la lección

Los presidentes de Unión Fenosa, BBVA, SCH, Alcatel y Motorola ejercen de docentes y lideran las universidades corporativas que han creado para formar cantera e impregnar a sus equipos de la cultura y de los valores de empresa

En BBVA queremos que asumáis responsabilidad, tengáis capacidad, autonomía para decidir, para innovar y para emprender'. Son palabras de un profesor muy especial para los ejecutivos de la entidad: su presidente, Francisco González, que a menudo interviene como docente en los programas corporativos de dirección de la Escuela de Management de BBVA. Y es él el encargado de animar al personal sobre las necesidades de la entidad bancaria:

'Necesitamos más imaginación, ambición y pasión'. Es un ejemplo de cómo se están involucrando los primeros ejecutivos en la formación de sus equipos. Han comenzado por importar un modelo formativo procedente de Estados Unidos: las universidades corporativas. En España, una de las empresas pioneras ha sido Unión Fenosa, que en 1998 de la mano de su entonces presidente, Victoriano Reinoso, y del consejero delegado, Honorato López Isla, lideraron el complejo universitario de Puente Nuevo, situado en Cereros (Ávila). 'Es fundamental que los directivos se involucren en la formación', afirma José Ángel Fernández-Izard, director de la Universidad Corporativa de Unión Fenosa. 'En nuestro caso fueron ellos se refiere a Reinoso y López Isla los que establecieron los medios y los recursos necesarios para que el proyecto saliera adelante. Ellos se encargaron de iluminar desde el punto de vista de las directrices el proyecto, apoyar y de hacer el seguimiento', señala Fernández-Izard, quien recalca que no se trata sólo de un discurso teórico. Es algo más. Los primeros ejecutivos suelen formar parte del consejo rector de las universidades.

Los hay también, como es el caso del consejero delegado de Alcatel en España, Alfredo Redondo, que disponen de su propio programa de formación. 'Pero además lo tiene como prioridad para sus empleados. Podemos trabajar ahorrando costes en otras cosas, pero no en formación', señala su director de recursos humanos para España y Latinoamérica, José Guardiola. Para la responsable de formación y cultura de BBVA, Paz Ugarte, la participación tanto de Francisco González como del consejero delegado, José Ignacio Goirigolzarri, es decisiva porque es ahí donde reside el factor diferencial. 'Se fortalece la cultura del Grupo y se liga el conocimiento a la estrategia empresarial', matiza.

Transmitir visión

También en el Santander, desde Emilio Botín, a Alfredo Sáenz o a Matías Rodríguez Inciarte, se han implicado en el centro de formación que inauguraron esta semana en la ciudad que tiene el banco en Boadilla del Monte (Madrid). 'Se van a encargar de trasmitir la visión y la estrategia de la entidad, así como de inaugurar y cerrar todos los programas de formación para ejecutivos', avanza el director de formación del Santander, Antonio Peñalver, quien asegura que con este centro arranca un nuevo planteamiento, donde la formación estaba mucho más apegada a las necesidades de los departamentos, a los contenidos técnico operativos, al corto plazo y se la veía como una herramienta de gestión integrada a la política de recursos humanos. 'Ahora la formación responde a necesidades locales, con un enfoque corporativo y a largo plazo. Se ha diseñado el programa formativo con una visión transversal en las líneas de negocios. Hemos puesto el foco en empleados y colectivos críticos, como son los directivos y personas de nuevo ingreso', explica Peñalver.

Quien también asiste a la mayoría de eventos, reuniones y conferencias en las que participa su equipo, es Rafael Roa presidente de EDS. 'Tal y como ocurre con el presidente mundial Michael Jordan es el encargado de potenciar este tipo de cursos y de impulsar algo más que formación', afirma Rubén Giral, gerente de formación de EDS. Y desarrolla tres ideas sobre las que descansa el pilar de la Universidad corporativa: en primer lugar, obtener un catálogo homogéneo de cursos accesibles para los 140.000 empleados que tiene la compañía repartidos por 60 países. El segundo objetivo se trata de apoyar y divulgar la cultura y los valores de la empresa. Y, en tercer lugar, reducir costes. 'La mayoría de nuestros cursos se ofrecen a través de internet y conseguimos ahorrar en gastos de desplazamiento y alojamiento', afirma

De Chicago a Bruselas pasando por Burdeos

Varios meses ha durado el peregrinaje de los responsables de formación del Santander por el mundo en busca del modelo idóneo de campus. Visitaron la Universidad de Motorola, la de Andersen Consulting, las dos en Chicago; General Motors en Alemania, Toyota en Bruselas y Axa en Burdeos. En España se fijaron en el Instituto de la Energía de Repsol y en la Universidad Corporativa de Unión Fenosa. En estos momentos, la entidad bancaria que preside Emilio Botín está en conversaciones con dos escuelas de negocios, Instituto de Empresa e IMD (Institute for Management Development), con sede en Laussanne (Suiza). También BBVA tiene acuerdos de colaboración con varias escuelas de negocios como la española IESE, CCL, (Center for Creative Leadership), con sede en Bruselas, con la francesa Insead y con IMD.

Lo cierto es que con este tipo de acuerdos lo que se pone de manifiesto es la preocupación que existe entre las grandes empresas por formar el mejor talento y crear una cantera de directivos. En Unión Fenosa, por ejemplo, con 19.400 empleados trabajando en todo el mundo, se imparten 811.000 horas de formación al año, o lo que es lo mismo, 42 horas de media por empleado al año. Esto es, 1,360 euros por persona anuales.

Por su parte, BBVA según presentó el director de recursos humanos, Ángel Cano, destinará este año a formación 34,3 millones de euros. El Santander dedicará este ejercicio 70 millones a esta partida.