Victoriano Susperregui y Jesús Alberdi

'El objetivo es aumentar un 40% el negocio hasta 2008'

Cumplidas las bodas de plata, Elkargi, la compañía de referencia dentro de las sociedades de garantía recíproca españolas, se prepara impulsar su crecimiento

La compañía que gestionan acaba de cumplir 25 años. Victoriano Susperregui y Jesús Alberdi, presidente y consejero delegado, respectivamente, de Elkargi, la primera sociedad de garantía reciproca de España con más de 2.200 millones de euros avalados a lo largo de su historia, se prepara para dar el segundo gran salto. Su plan estratégico para el periodo 2005-2008 pivotará sobre dos ejes: el crecimiento con el objetivo de aumentar en más de un 40% su negocio y el refuerzo de su cúpula directiva para hacer frente a los nuevos escenarios financieros y de gestión.

Pregunta La entidad cumple 25 años. ¿Cómo se gestó su creación?

Respuesta A principios de 1980 se produjo en el País Vasco una grave crisis industrial. Eran tiempos difíciles. La inflación se situaba en el 26%, la tasa de paro en el 20% y los tipos de interés en cerca del 20%. En el mercado financiero no había competencia y estaba dominado por los siete grandes. Desde Adegi, la patronal de Guipúzcoa, se pensó que había que hacer algo para conseguir financiación con el objetivo de dar una vuelta a la situación. Así nos juntamos, el 16 de abril de 1980, 230 empresas.

'Esperamos contar con más de 10.000 socios, frente a los 8.500 actuales, al final de nuestro plan estratégico. Tenemos que crecer en nuestro ámbito natural porque todavía hay recorrido'

'Los avales formalizados, por valor de más de 2.200 millones en 25 años, han generado una inversión empresarial de 3.500 millones de euros'

P ¿Fue una idea novedosa?

R No había referentes en España. Fue Agustín Rodríguez Sahagún, luego alcalde de Madrid, quien puso en marcha el proyecto de las sociedades de garantía recíproca. Se aprobó en 1978.

P ¿Cómo fueron los inicios?

R Por aquellos años no se trabajaba con el largo plazo financiero y la competencia no existía. El sistema nos recibió con escepticismo. Se preguntaban como unos empresarios se podían convertir en financieros avalistas y, además, diciendo a los bancos a quien tenían que prestar el dinero. Poco a poco nos fuimos ganando su confianza, sobre todo porque siempre hemos respondido cuando alguna empresa no ha pagado su crédito. Empezamos con un límite de aval de seis millones de las antiguas pesetas (36.000 euros) y ahora es de 1,5 millones. Los 2.200 millones de avales formalizados por Elkargi han contribuido a financiar inversiones empresariales de 3.500 millones.

P ¿Cuál es la base del éxito de Elkargi?

R El modelo de sociedad ha sido muy importante. Nunca ha habido una colisión. La independencia es otro de los factores. En 1981 solicitamos al Gobierno vasco que entrara en el capital pero de forma muy minoritaria con el objetivo de preservar nuestra libertad.

P ¿Cuándo se produce el espaldarazo definitivo de Elkargi?

R Fue en 1994. En aquel año se promulgó una ley que incluyó a las sociedades de garantía reciproca dentro del sector de entidades financieras y bajo la supervisión del Banco de España con todo lo que conlleva (solvencia, riesgo, provisiones, etc.). Nos hizo espabilarnos todavía más.

P ¿Quiénes han sido los beneficiarios de su política de avales?

R El 76% de los avales concedidos se han dirigido a pequeñas y medianas empresas de menos de 50 trabajadores. Nosotros llegamos a unos acuerdos con los bancos para que presten a un tipo de interés del euribor más el 0,25% y con plazos de amortización hasta de 15 años.

P Han cerrado una etapa, sus primeros 25 años en el mercado. ¿Qué van a hacer a partir de ahora?

R Hemos elaborado un plan estratégico para el periodo 2005-2008 cuyo eje fundamental es el crecimiento y, por lo tanto ganar mercado, los que nos obligará a reforzar nuestra actual estructura ejecutiva.

P ¿Qué deberes se han marcado en este nuevo plan?

R El objetivo es incrementar la formalización de créditos en 2008 hasta los 350 millones de euros anuales , un 45% más que los avales concedidos en 2004, y aumentar a 950 millones el riesgo en vigor en el último año del plan, un 40% más. Nuestra solvencia debe superar el 10% y el índice de morosidad se debe mantener por debajo del 0,7%.

P ¿En qué zonas geográficas piensan concentrar el crecimiento?

R Queremos potenciar nuestra implantación en el País Vasco, Navarra y La Rioja porque tenemos todavía un recorrido importante ya que hay 231.000 empresas censadas. Esperemos contar con más de 10.000 socios cuando concluya el plan estratégico.

P ¿Y fuera de su ámbito natural?

R No descartamos nada.

'La violencia no ha hecho ningún favor al País Vasco'

Elkargi también ha sufrido las consecuencias de la violencia de ETA. Alguno de sus socios, que en total superan los 8.500, han soportado la extorsión de la banda terrorista y José María Korta, incluso, fue asesinado en el año 2000.

Elkargi es un colectivo formado por empresarios. ¿Han pasado por momentos críticos en su larga trayectoria?

A nivel económico Elkargi sólo tuvo pérdidas los dos primeros años. En lo emocional, el asesinato de José María Korta por parte de ETA -hicieron estallar el 8 de agosto de 2000 un coche bomba en la plaza de aparcamiento que tenía reservada en los exteriores de su fábrica situada en Zumaya (Guipúzcoa)- nos dejo a todos muy tocados. Josemari era presidente de Adegi y también miembro del consejo de Elkargi, además de muy buena persona y un hombre emprendedor. La violencia etarra y la de su entorno no han hecho ningún favor al País Vasco.

Durante estos 25 años, ¿qué decisiones estratégicas de calado han tenido que tomar para impulsar la compañía?

En 1996, con los acuerdos de Maastricht, nos dimos cuenta de que la disciplina presupuestaria iba a tener una especial incidencia en los tipos de interés y que se iba a producir una bajada. Nuestros recursos se generan por las comisiones que cobramos de los avales. Decidimos ampliar nuestro ámbito de actuación (Álava, Guipúzcoa y Vizcaya) para llegar a Navarra y La Rioja tras la autorización de Economía y el Banco de España. También el acuerdo con la Administración y la posterior creación de Cersa (Compañía Española de Reafianzamiento) tuvo su incidencia.