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A los niños no les gusta que sus padres corran

A los niños no les gusta la velocidad en los coches, según se deduce de una encuesta realizada entre 600 menores de 14 años de las ciudades de Madrid, Barcelona y Valencia por la Fundación RACC. Los resultados del estudio resaltan la diferencia entre las distintas ciudades. Así, el 71,2% de los niños encuestados de Valencia capital contestaron que no les gusta que el conductor corra. En Madrid, se reduce al 70,2% y el mayor salto se produce con los barceloneses, donde a cuatro de cada diez niños sí les gusta la velocidad en los coches.

En cualquier caso, el gusto por la moderación en la velocidad contrasta con la percepción de cómo conducen sus progenitores, ya que consideran que su padre es el conductor que más corre en el 41,3% de los barceloneses, el 42,8% de los madrileños y el 42,4% de los niños valencianos encuestados.

Alfonso Perona, de la Fundación RACC resume el estudio con una frase: 'Los niños, sobresaliente en seguridad vial, y los padres, suspenso'. Y es que es una constante en todos los datos del estudio que los niños conocen bien la teoría de la seguridad vial y que detectan muy bien el peligro. De hecho, más del 90% de los niños consideran que el exceso de velocidad es un riesgo y un sinónimo de accidente.

Sin embargo, remarca que la buena disposición a cumplir las normas de circulación y la acentuada prudencia, o para ser exacto, la percepción del riesgo que tienen los niños menores de 14 años se olvidan cuando crecen. Buena culpa de este cambio de actitud se debe, según Perona, a la mala influencia que ejercen los padres. 'De hecho, los niños tienen una contradicción entre lo que los padres y la escuela les inculcan sobre educación vial y lo que ven cada día cuando suben al coche o cruzan las calles con sus padres'.

En este punto, el 30% de los niños madrileños reconocen que cruzan de vez en cuando los semáforos en rojo. La cifra aumenta hasta el 50% en los barceloneses y al 61% en los valencianos. Y como resaltan en el RACC, cuando cruzan en rojo lo hacen de la mano de alguno de sus progenitores, lo que confunde e, incluso, asusta a muchos niños que han sido aleccionados para cruzar solamente en verde.