Telefonía

La subasta puntuará casi lo mismo que la inversión en el concurso del móvil

El concurso para nuevas concesiones de móvil tiene varias peculiaridades. La primera es que el Gobierno ha dejado claro a las candidatas dónde invertir. La segunda, que la oferta económica con destino a las arcas del Estado está contemplada y puntúa casi lo mismo que la inversión.

El BOE hizo ayer oficial el anuncio del secretario de Estado de Telecomunicaciones, Francisco Ros, del pasado martes. Habrá concurso para conceder tres licencias de telefonía móvil en la banda 900 de GSM, pero la convocatoria no se parece a las tradicionales en telecomunicaciones.

Bautizada como 'bastante peculiar' por fuentes del sector, la licitación incluye la posibilidad de llevarse las licencias por el método de subasta, algo muy común en países como Estados Unidos o el Reino Unido, pero casi desconocido en España. Lo importante en este caso, sobre todo, no es tanto la posibilidad de pagar al Estado por las frecuencias, sino que la ponderación en el concurso de estos desembolsos es elevada.

El objetivo del concurso es ampliar la cobertura y, por eso, las inversiones en las llamadas zonas prioritarias son las más valoradas. Dentro de este campo, las que más puntúan son las localidades sin cobertura de menos de 400 habitantes, seguidas (con menos de la mitad de peso) por las centrales eléctricas y similares y los ejes de comunicación. Sin embargo, los operadores también pueden elegir hacer pagos directos al Estado, en lugar de destinar sus fondos a la inversión, y estos desembolsos tendrán la misma ponderación que los anteriores en su conjunto. Eso sí, hay unas inversiones mínimas obligatorias en las zonas prioritarias que, sea cual sea la decisión del operador, hay que cubrir.

Un segundo paquete de ponderaciones lo forman las inversiones en las áreas que determine libremente el candidato. En este caso, la puntuación es muy reducida.

La explicación del ministerio a este cambio en la tradición concursal es que no se trata de la concesión de frecuencias para una nueva tecnología, sino la adjudicación de espectro en una ya desarrollada -la GSM-. Por eso, el concurso se ha enfocado para que los candidatos cubran las necesidades que ha detectado el Gobierno -la inversión en áreas prioritarias-, pero sin que se pueda forzar a nadie a invertir donde no quiere. En cualquier caso, el espectro es un bien público escaso, así que si alguien quiere frecuencias tendrá que pagar por ellas, ya sea en forma de inversión o de pagos al Estado.

Para los operadores establecidos, la introducción de la subasta puede no suponer diferencia alguna. En su caso, siempre será más productivo invertir y además así pueden modular sus ofertas, para que vayan a las áreas concretas que dan más puntos. Los pagos al Estado no se pueden modular.

La interpretación del sector es que la subasta sólo supone una ventaja clara para un nuevo entrante, que no tenga interés en comprometerse con coberturas en zonas no rentables, pero que esté dispuesto a hacer un gran desembolso al Gobierno para ganar a sus competidores.

Un calendario apretado para la adjudicación

El Gobierno no tiene intención de eternizarse en el concurso de frecuencias celulares y el calendario de la licitación es bastante ajustado. Los operadores interesados tienen poco más de diez días para pedir información o aclaraciones, porque el plazo para ello está abierto hasta el próximo día 25. El 12 de mayo se presentarán las solicitudes, para que el día 19 la mesa de contratación se pronuncie sobre la aceptación o el rechazo de los licitadores. A partir de ahí entrarán en juego las ofertas económicas, ya sean en forma de inversión o en pago directo. El 26 de mayo se abren los sobres y la resolución del concurso se ha comprometido para el 20 de junio, a más tardar.

Como no podía ser de otra forma, los candidatos tienen que avalar sus inversiones, algo que no es neutro en telefonía móvil.