TRIBUNA

'El rey del nazareno'

Lo primero que le vendrá al lector a la mente cuando haya leído este titular es la imagen de procesiones de Semana Santa y la figura de Jesucristo vistiendo un ropón morado. Sin embargo el Rey del Nazareno es en realidad el apodo de un conocido estafador, bautizado así por su maestría en perpetrar una antigua modalidad de fraude comercial denominada el timo del Nazareno. Este profesional del timo que fue detenido recientemente por la policía es considerado como uno de los estafadores más importantes que existen en España, y está acusado de perpetrar una serie de estafas a varias decenas de empresas, cuya cuantía total podría superar el millón y medio de euros.

El Rey del Nazareno es todo un maestro del timo, ya que acumula docenas de detenciones por delitos similares. En su última fechoría, este timador, que dirigía una banda perfectamente organizada, logró estafar a un buen número de empresas proveedoras que pertenecían a diferentes sectores de actividad.

El Nazareno es todo un clásico de la antología de los timos en España, pero a pesar de su antigüedad, cada día hay empresas que son estafadas mediante este fraude. Generalmente las víctimas del timo del Nazareno son proveedores de artículos de fácil venta, como suministradores de bebidas alcohólicas, productores de embutidos, quesos y jamones, vendedores de pequeños electrodomésticos, distribuidores de artículos de electrónica, fabricantes de material informático, y cualquier empresa que comercialice productos de cierto valor intrínseco que se puedan colocar fácilmente en el mercado negro.

Los especialistas en esta modalidad de estafa suelen iniciar sus actividades unos meses antes de Navidad, o de cualquier otra fecha en la que sea previsible una gran demanda de un determinado tipo de artículos.

El 'modus operandi' de los timadores es siempre el mismo; en primer lugar crear una empresa con documentación falsa o constituir una sociedad mercantil con personas marginales como socios, y construir una pantalla para aparentar ser una empresa legítima y solvente. En segundo lugar alquilar unos almacenes en un punto estratégico y, en tercer lugar, contactar con proveedores e iniciar relaciones comerciales aparentando acreditada solvencia y buena liquidez. El timador suele llevar buenos trajes, derrocha simpatía y buenos modales, y aparenta ser un hombre de negocios experimentado. En muchas ocasiones trabajan en equipo, y se reparten los papeles que escenifican con habilidad delante de sus futuras víctimas. El estafador se gana la confianza del incauto al pagar los primeros pedidos de mercancía religiosamente al contado, luego una vez ganada la confianza del suministrador, efectúa un pedido importante con el pretexto de que quiere hacer una campaña comercial y solicita un pequeño aplazamiento para abonar los artículos. Si el proveedor recela, el estafador le convence gracias a un discurso creíble, y el incauto cae en la trampa arrastrado por las ganas de lucrarse en un nuevo y prometedor negocio. En ocasiones el estafador entrega a los fabricantes cheques, pagarés o letras de cambio aceptadas y avaladas e incluso les facilita fianzas bancarias falsificadas para vencer cualquier resistencia. Esta misma operación la repite con docenas de incautos, y una vez entregadas las mercancías, el timador desaparece con todos los artículos almacenados, que posteriormente revende en el mercado negro por debajo del precio de mercado. Cuando los proveedores, hartos de no tener señales de vida de su nuevo cliente, se presentan en el almacén del timador, se encuentran con un local vacío y sin rastros del comprador.

Los timadores como el Rey del Nazareno tienen la habilidad de generar confianza entre los incautos, y consiguen que los proveedores sin apenas conocer a su nuevo cliente, les envíen importantes pedidos.

Pero existen varias pistas para reconocer a los nazarenos. En primer lugar, la mayoría de los fraudes son cometidos por empresas recientemente constituidas o que legalmente no han sido registradas. Por lo tanto hay que comprobar la antigüedad real de la empresa solicitante e investigar a fondo las empresas nuevas.

Algunos defraudadores tienen la sangre fría de ofrecer nombres de compañías muy importantes como referencias comerciales, con el propósito de que el proveedor quede impresionado. Muy pocos suministradores comprueban las referencias. Para evitar el timo hay que comprobar las referencias ofrecidas. Asimismo, las empresas deberían solicitar informes de los nuevos clientes que aparecen de la noche a la mañana y que no son conocidos en el sector.