EDITORIAL

Una Comisión pragmática

José Manuel Durão Barroso cumple mañana 100 días al frente de la Comisión Europea. Una Comisión que, por primera vez, cuenta con un solo comisario por país (antes, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España tenían dos), lo cual obliga a extremar la prudencia en las iniciativas comunitarias. Por ello es saludable que el portugués haya convertido hasta ahora el pragmatismo en una de las divisas de su mandato. De nada sirve la continua confrontación con Berlín o París que caracterizó los cinco años de Romano Prodi en Bruselas. Europa no puede construirse aplastando a los países pequeños pero tampoco de espaldas a los intereses de los grandes. Barroso deberá caminar por el filo que media entre la complicidad con las capitales y la sumisión ante el poder de ciertas cancillerías. El francés Jacques Delors, presidente de la Comisión entre 1985 y 1995, lo consiguió y sus dos mandatos supusieron uno de los mayores impulsos a la integración europea. Barroso parece dispuesto a repetir la experiencia. Falta por ver si su capacidad personal está a la altura del desafío.