EDITORIAL

Nuevos aires en la CNE

Tras los contactos que ha venido manteniendo en los últimos meses, Industria ha elegido a un catedrático de amplia experiencia en el mundo energético, Alberto Lafuente, como candidato a sustituir a Pedro Meroño al frente de la presidencia de la CNE. En su declaración programática, el ministro de Industria prometió un regulador fuerte e independiente y, pese a la urgencia de ciertas reformas, ha optado por esperar al fin del mandato de Meroño. Aunque hay partidarios de un cambio radical de la Comisión (incluso eliminando la actual, al modo en que lo hizo el PP) han ganado los que consideran que con una nueva dirección la situación cambiará de forma sustancial. El futuro presidente tiene en sus manos arduas tareas; la principal, devolver la credibilidad a un órgano regulador, cuyo sesgo se pone de manifiesto a la vista del color de su consejo. Es necesario que la CNE adquiera un papel protagonista en las profundas reformas que el Gobierno ha prometido en el sector energético, y que su independencia garantice el buen funcionamiento del mercado ante las fusiones que se puedan avecinar.