Laboral

El Banco de España cree que la inmigración no alivia el futuro de las pensiones

El Banco de España avisa de que la llegada de inmigrantes al mercado laboral español no servirá para solucionar el problema del pago de pensiones a medio plazo derivado del envejecimiento de la población. Apunta como medida más eficaz un aplazamiento de la edad de jubilación.

La entrada masiva de inmigrantes en los últimos años está suponiendo un fuerte revulsivo para la economía española, impulsando el número de afiliaciones a la Seguridad Social y, por tanto, mejorando las arcas del sistema. Uno de cada cuatro nuevos cotizantes en 2004 son de origen extranjero. El número de trabajadores inmigrantes supera ya el 6% del total de cotizantes.

Sin embargo, estas buenas noticias no parece que vayan a servir de mucho para solucionar problemas a medio y largo plazo (a 15 años vista) como los derivados del envejecimiento de la población.

El Banco de España acaba de hacer público un estudio en el que pone en evidencia este asunto, aprovechando las nuevas proyecciones de población que ha efectuado el Instituto Nacional de Estadística.

Atrasar la jubilación un año recortaría tres puntos la tasa de dependencia

'La inmigración no alterará la trayectoria prevista a largo plazo de la tasa de dependencia, incluso si la llegada de inmigrantes alcanza una intensidad tan elevada como la que recogen las proyecciones del INE', sentencia la entidad que dirige Jaime Caruana.

Dependencia

El Banco de España esgrime como argumento fundamental que el grueso de las entradas de inmigrantes se concentra ahora en el grupo de edad comprendido entre los 20 y los 40 años, 'segmento de población que, al envejecer, presionará también al alza sobre la tasa de dependencia'.

La tasa de dependencia se define como el porcentaje de población de 65 y más años sobre la que cuenta entre 16 y 64 (en edad de trabajar).

En segundo lugar, el Banco recalca cómo los cambios en la tasa de fertilidad se producen de manera lenta, de forma que, incluso si esta variable evolucionara mejor de lo que estima el INE, 'no cabría esperar tampoco grandes alteraciones en la tasa de dependencia futura'. En cambio, aumentos significativos de la esperanza de vida, como está ocurriendo ahora, sí se reflejan de forma sustancial en las tasas de dependencia, empeorándolas en gran medida. El INE prevé que en 2015 la población viva de media 82,4 años, 2,4 años más que en 2002 (80 años).

Debido a estas circunstancias, el Banco de España entiende que es 'relativamente reducida' la capacidad que pueda tener la política económica del Gobierno para influir en la evolución de la tasa de dependencia.

No obstante, siempre hay métodos para abrirse camino. La autoridad monetaria cree que una modificación en la edad efectiva de jubilación sí tendría un impacto elevado sobre la tasa futura de dependencia. Concretamente, estima que un incremento de un sólo año en este parámetro (elevar la edad de jubilación de 65 a 66 años) daría lugar a una reducción de más de tres puntos en la tasa de dependencia, que podría situarse sólo en el 52,7% en 2050, frente al 56,1% previsto para ese año. Es decir, un impacto positivo mucho mayor que el provocado por la llegada masiva de inmigrantes.

El problema aún no es acuciante, pero es necesario ponerse ya manos a la obra. Como recalca la entidad, en el año 2020 la mayor parte de la población se concentrará en el grupo de edad comprendido entre 40 y 50 años; y en 2030, entre 50 y 60 años.

Expertos como el economista y estadístico José Aranda reclaman también una recuperación de las tasas de fecundidad de las mujeres españolas para que se aproximen a las de la población inmigrante. 'La clave para ello está en acabar con el empleo precario de los jóvenes, hacer asequibles los alquileres o la compra de vivienda e incrementar las ayudas sociales a la maternidad', indica Aranda.

En la actualidad, la población de 65 años o más ya representa el 17% del total. El número de activos por cada pensionista no llega a tres y puede reducirse hasta 1,8 activos en los próximos años, si no se corrige la situación.