EDITORIAL

Un récord alarmante

Una nueva tragedia laboral recuerda, por enésima vez, las deplorables condiciones de seguridad en que se desarrolla el trabajo en numerosas empresas españolas. Los siete obreros de la construcción que murieron ayer en Burgos, por la presunta explosión de una garrafa de combustible en un sótano, se suman a otros dos en Vizcaya y Ávila.

Nueve muertos en un día, que se agregan a los 1.214 trabajadores fallecidos entre enero y octubre de 2004, revelan un problema de gran calado. Al respecto, no hace falta recordar que la siniestralidad laboral en España supera ampliamente a la media europea. La situación ha llegado a un punto en el cual se vuelve urgente la intervención de las autoridades, de las organizaciones empresariales y de los sindicatos para poner fin a una plaga que atenta contra la vida de los trabajadores y contra la productividad, y que eleva cada vez más los costes de estos siniestros.