COLUMNA

El Concierto y las cocochas

En la columna del viernes pasado se prometían para hoy más detalles sobre un asunto relevante: el del porcentaje de contribución de la Hacienda del País Vasco al sostenimiento de las cargas generales del Estado, que como se sabe sólo atiende a los correspondientes a competencias sin asumir o inasumibles por la comunidad autónoma, como por ejemplo Defensa, servicio exterior o Casa del Rey. Por causas ajenas a la voluntad del firmante, al que una gripe hizo guardar cama, el compromiso se aplaza hasta el viernes día 21 en aras de ofrecer los datos con el mayor contraste e inteligibilidad posible.

A los que hayan llegado tarde les bastará saber que el pasado viernes día 7 se habló del índice de imputación fijado para aportar a esos gastos del Estado es del 6,24, al que se llegó en algún momento por el procedimiento matemático de extraer la raíz cuadrada del producto de otras dos cifras: la de la renta relativa del País Vasco, respecto del total de la renta nacional española, y la de la población relativa del País Vasco respecto del total de la población de España. El caso es que ese 6,24 hace que, como ya avanzamos, dicha contribución no sea ni progresiva ni siquiera proporcional, sin que por lo demás se haya actualizado como debiera.

Pero los detalles prometidos que justifican las afirmaciones precedentes necesitan cifras anuales del Instituto Nacional de Estadística, del Ministerio de Economía y Hacienda y del Gobierno vasco, así como consultas a los firmantes del último Concierto, fechado en 2002, que fueron, de una parte, el ministro de Aznar Cristóbal Montoro, y de otra, la vicelendakari Idoia Zenarrutzabeitia. Todo indica que estarán disponibles con tiempo para brindarlos de manera elaborada en la columna próxima. Es un ejercicio clarificador porque, incluso desde el ámbito de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Puigcercós ha sabido alentar algunos contenidos del llamado plan Ibarretxe mientras discrepaba de la injusta repartición de las cargas del Estado y señalaba que el País Vasco aporta menos de lo que proporcionalmente le correspondería.

Incluso desde ERC se ha señalado que el País Vasco aporta menos de lo que proporcionalmente le corresponde

De forma que cuando se quiere empezar una nueva partida, hay que recoger las cartas, barajarlas y esperar que entren los ases. El problema es si no entran y si el estatuto que resulta es menos estatuto que el actual y si el Concierto Económico nuevo impone mayores cargas a la Hacienda vasca para contribuir de manera más proporcionada a los gastos del Estado. También se puede reformar la Constitución, pero ya hay algunos vascos, como Fernando Savater, que se han adelantado a proponer que llegado el caso se aproveche para eliminar la disposición adicional primera, que es la que 'protege y ampara' los 'derechos históricos' y los 'territorios forales'.

Entre tanto llega el diario The Wall Street Journal para recordar al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que la comunidad internacional y la Unión Europea consideran como un bien muy preciado a preservar la unidad de nuestro país, y que en absoluto estarían por observar impasibles un proceso de balcanización de España, después de lo que ha supuesto el proceso desarrollado en los Balcanes.

Así que el ambiente, el buen ambiente conquistado por la Constitución reconciliadora de 1978, al cabo de 25 años de su promulgación, ha invertido la situación y aquellos etarras y asimilados que se han estado paseando como románticos luchadores contra la dictadura ahora están incluidos en la nómina de los terroristas buscados y los proyectos secesionistas han dejado de tener acogida.

Léase a Juan Aranzadi, en particular El escudo de Arquíloco, y aprendamos de la realidad, de la gastronomía, de las cocochas y de todo lo demás, recordando con Ortega aquello de que toda realidad que se ignora prepara su venganza.