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La Comisión expedienta a Grecia, pero descarta sanciones por ahora

La Comisión Europea intentó ayer aplacar la creciente ansiedad sobre la alarmante revisión al alza del déficit público en Grecia abriendo un inofensivo expediente administrativo contra Atenas. Bruselas descarta de momento medidas más contundentes, como la suspensión de los subsidios europeos o el sometimiento de las cuentas públicas griegas a la tutela comunitaria. 'La mayor sanción, por ahora, es el descrédito público', se conforma la Comisión Europea.

El fiasco de las cuentas públicas griegas crece mientras tanto en envergadura y duración, pero también en instituciones salpicadas. Según el último informe de Eurostat, las autoridades griegas escamotearon desde 1997, por error, ignorancia u omisión, casi 20.000 millones de euros en el balance fiscal. Ello le permitió pasar de un déficit del 10,3% al 2,5% en sólo tres años, posibilitando su ingreso en la unión monetaria.

El caso salpica al BCE

La descomunal divergencia entre la realidad y las cifras presentadas pasó desapercibida, al parecer, no sólo a Eurostat, que en ciertos casos incluso alcanzó compromisos verbales con las autoridades griegas sobre ciertas prácticas contables dudosas, sino también al Banco Central Europeo y al Banco de Grecia.

Los dos emisores forman parte del llamado Comité sobre estadísticas monetarias, financieras y de balance de pagos, encargado de emitir una opinión sobre el tratamiento contable de las transacciones llevadas a cabo por cada país de la Unión Europea. La decisión final de Eurostat sobre la contabilidad nacional se basa en el informe de ese comité.

El actual vicepresidente del BCE, Lucas Papademos, era el Gobernador del Banco de Grecia (1994-2002) durante casi todo el período ahora revisado. Desde 1995, precisamente, el Gobierno griego alcanzó un acuerdo con los mayores bancos, la mayoría de titularidad pública, para posponer año tras año el abono de los intereses de los bonos del Estado que, en realidad, nunca llegaban a pagarse, sino que se recapitalizaban en cada ejercicio. Esta irregularidad sólo se descubrió en septiembre de este año. Y las primeras estimaciones sobre el impacto de la inevitable revisión contable añaden 5.449 millones de euros al déficit griego entre 1995 y 2000.

20.000 millones de euros ocultos

Desde 1997 Grecia escamoteó casi 20.000 millones de euros en el balance fiscal cuya extraordinaria evolución (de un déficit del 10,3% al 2,5% en tres años) permitió al país heleno ingresar en la unión monetaria. Eurostat no está todavía en condiciones de respaldar estas cifras. En 2000, la Comisión Europea y el BCE aprobaron sus informes de convergencia recomendando la adhesión de Grecia al euro. Las irregularidades continuaron tras el ingreso en la UEM. Entre 1997 y 2003, más de 8.500 millones de euros invertidos en armamento desaparecieron de la balanza fiscal. Durante siete años las autoridades no recibieron información sobre el gasto por ser considerado confidencial por los militares del país.