Competitividad exterior

Las exportadoras aún no temen la fortaleza del euro

Los exportadores españoles aún no están excesivamente preocupados por los elevados valores que está registrando el euro frente al dólar, pese a que sólo en noviembre la moneda única se ha revalorizado un 4,5% respecto al billete verde.

Según distintas fuentes patronales consultadas, el motivo de su tranquilidad es que la mayoría de las ventas españolas al exterior se realizan dentro de la zona euro: seis de cada diez operaciones se registran dentro de los Doce.

'Es indudable que nos perjudica, pero el hecho de que la mayoría de las transacciones se realicen en la zona euro matiza el impacto. Además, creemos que se trata más de una cuestión de fuerte incremento de las importaciones, por la solidez de la demanda interna, que un problema de las empresas españolas', explica el director de Promoción Exterior de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), Jaime Palafox.

Los expertos ven con recelo los posibles efectos sobre la economía alemana

Con este planteamiento coincide David Martínez, de Analistas Financieros Internacionales (AFI), quien asegura que los efectos directos de momento no parecen preocupantes, ya que la revalorización del euro recorta sensiblemente la factura de las importaciones energéticas, ya que son productos que se comercian en dólares.

Prueba de ello es que el barril de crudo Brent pagado en euros ha reducido su precio un 17% en los últimos quince días, según precisó la pasada semana pasada el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

'Son más preocupantes los efectos indirectos que puede provocar el euro, como es el perjuicio que causa a la economía alemana, uno de nuestros principales clientes', añade David Martínez de AFI.

Además, los expertos sostienen que dado que uno de los factores que ha motivado la debilidad del dólar es la precaria situación de las finanzas estadounidenses (elevados déficit comercial y fiscal), 'la situación a corto plazo no parece que vaya a cambiar sustancialmente porque el Gobierno de EE UU no ha explicado aún cómo piensa atajar dichos desequilibrios', señalan en AFI. Otro de los efectos indirectos de la apreciación del euro lo constituye la incertidumbre que se genera en el sector financiero 'ante posibles impagos de las deudas, si las ventas al exterior no han ido como la empresa esperaba', asegura Santiago Carbó, responsable de Análisis Financiero de Funcas.

Tampoco parece haber cundido la preocupación en el Gobierno, que atribuye la escalada del déficit comercial español (que de enero a septiembre ha aumentado un 30%) a la presión que está ejerciendo sobre las importaciones la demanda interna.

El análisis del Gobierno

'El efecto neto de la apreciación del euro es muy difícil de cuantificar y, en cualquier caso, las previsiones de las exportaciones para este año son positivas', aseguró la pasada semana el secretario de Estado de Economía, David Vegara.

Por el contrario hay sectores que sí están anticipando futuros daños en sus exportaciones o en su actividad por la fortaleza del euro. Es el caso del sector naval, que además atraviesa un momento muy delicado en España por la crisis de los astilleros de Izar, ya que las contrataciones de las carteras de pedidos se hacen en dólares, lo que encarece el producto español. Otras ramas de actividad del metal -salvo la producción de automóviles, que en un 90% se exporta a la UE- están temerosas del futuro. Se trata del sector de fabricación de herramientas, que exporta fundamentalmente a países extracomunitarios, explican fuentes de UGT-Metal.

En Europa, esta situación preocupa especialmente a Alemania -principal país exportador- donde alguno de sus dirigentes y empresarios ya han empezado a solicitar de manera más o menos explícita al Banco Central Europeo (BCE) que intervenga 'contra el euro' comprando dólares para fortalecer el billete verde. El responsable de Investigación de Mercedes-Benz, Thomas Weber, admitió que la fortaleza del euro está 'lastrando' los resultados de la compañía automovilística más emblemática de Alemania.

En Francia, políticos y analistas comienzan a expresar su inquietud por la apreciación de la moneda única, si bien se muestran muy cautos a la hora de pedir soluciones 'sobre todo porque Francia concentra el 70% de las exportaciones de la zona euro', explica Eric Heyer, del Observatorio Francés de Coyunturas Económicas.