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Editorial

Incentivos por hacer lo mínimo

El papel de los incentivos salariales como acicate para la plantilla es algo que pocos directores de recursos humanos se atreven a disputar. Las bonificaciones por cumplimiento de objetivos, aumento de productividad o reparto de beneficios son habituales en todo tipo de compañías y están plenamente justificadas. Para el empleado supone la posibilidad de aumentar su retribución y beneficiarse directamente de los buenos resultados obtenidos por la empresa. Para los gestores representa una herramienta, no excesivamente costosa, con la que atraer y retener personal, aumentar la eficiencia y motivar al conjunto de la plantilla. Lo que no parece tener demasiado sentido es establecer incentivos por el simple hecho de 'asistir' al puesto de trabajo, que supuestamente es la primera de las obligaciones que suscribe el empleado cuando firma su contrato laboral.

Las empresas son muy libres de establecer por convenio las normas que consideren oportunas para regular sus relaciones laborales. Y el absentismo laboral es citado a menudo por los empresarios como una de sus principales preocupaciones. Con lo cual, no sorprende que muchos empleadores opten por promover la asistencia mediante incentivos económicos.

Hay ausencias justificables que merecen todo el amparo de la legislación laboral. Pero el abuso en las bajas por incapacidad temporal, asuntos propios y ausencias no justificadas provoca situaciones como la del Ayuntamiento de Denia, en Alicante, donde el absentismo alcanzó el 30% durante el año 2002. Es decir, que con carácter regular permaneció ausente casi un tercio de la plantilla. El consistorio ha optado por incentivar la asistencia y, probablemente, la medida resulte efectiva. Pero, llegados a este punto, quizá habría que prorratear todos los salarios en base a incentivos por cumplir todo aquello que solía considerarse básico. A saber: acudir al puesto de trabajo, conectar el ordenador cada día (si es el caso), dedicar parte del pensamiento al cumplimiento de las tareas encomendadas, no agredir al compañero de oficina, etcétera, etcétera.

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