EDITORIAL

Tarifas reguladas

Las grandes empresas están inquietas por el futuro de la tarifa eléctrica industrial. La actual normativa marca que esa tarifa, regulada y específica, ha de desaparecer en 2007. Y la pretensión de los industriales es que se prolongue hasta 2010, fecha en que lo hará la doméstica. Ello santificará, al menos así está diseñado sobre el papel, la culminación de la liberalización del sector eléctrico español. No obstante, las grandes empresas temen que la liberalización no haya dado su fruto, es decir, una competencia real, en 2007. De acuerdo con su planteamiento, esa falta de competencia unida a la desaparición de la tarifa regulada provocaría un aumento del 40% de su factura de la luz. De momento, el Gobierno ha sido receptivo con la idea. No obstante, lo que se dirime con este debate es algo más profundo que la supervivencia de una tarifa. Es si la liberalización va a ser real y beneficioso o, simplemente, un lavado de cara estéril.