El abanico de la inversión se abre
El abanico de posibilidades para el inversor español se extiende. Más flexibilidad para las instituciones y, con ello, más oferta y de más esperado valor para los inversores.
El abanico de posibilidades para el inversor español se extiende. Más flexibilidad para las instituciones y, con ello, más oferta y de más esperado valor para los inversores. æpermil;se es, al menos, el propósito de la modernización del régimen de la inversión colectiva, iniciado con la Ley de Instituciones de Inversión Colectiva, pero pendiente todavía de la aprobación del reglamento que la desarrolla.
Entre las novedades más importantes del futuro marco legal se encuentra la posibilidad de gestionar por compartimentos los fondos y las Sociedades de Inversión de Capital Variable (Sicav), es decir, la posibilidad de crear una especie de subfondos dentro de los fondos o mini-Sicav dentro de la Sicav con su propia política de inversión y un régimen de comisiones y rentabilidad diferenciados.
En principio, esto ahorrará costes administrativos y de procedimiento a las instituciones y les permitirá hacer una gestión más adecuada a cada cliente. Lo que no está nada claro es que el ahorro en los procedimientos redunde en menores comisiones para los partícipes. 'No hay mucho margen adicional, porque ya estamos en un mercado muy competitivo', asegura Félix González, de Beta Capital. Otro cambio llamativo es que se reducen las restricciones tanto en patrimonio como en número de socios para constituir Sicav.
El objetivo del cambio de marco legal es eliminar restricciones para las instituciones de inversión colectiva con el fin de dar respuesta a una base de inversores cada vez más exigente
Estas menores restricciones harán que accedan a este vehículo de inversión, tradicionalmente para grandes fortunas, inversores medios sin grandes patrimonios. Además, las Sicav dejarán de estar obligadas a cotizar en Bolsa, con lo que tendrán que cumplir menos requisitos administrativos y de transparencia. Parece, por tanto, bastante probable que se desarrolle más el mercado y que sea más fácil aglutinar a inversores, no necesariamente muy ricos, con intereses comunes y que aspiren a una gestión muy a su medida.
Pero quizá el aspecto más esperado por el mercado es la posibilidad de invertir en instrumentos de gestión alternativa, como los denominados originalmente hedge funds.
No obstante, quedan muchos flecos por conocer y de detalles de cómo será el panorama de la inversión colectiva. 'Podremos hacer hedge funds, pero todavía no sabemos cómo, hay demasiadas incógnitas para determinar cómo evolucionarán los productos', señalan fuentes de las gestoras.
De momento, del reglamento sólo existe una versión 'oficiosa' y nadie sabe cuándo circulará la definitiva. Aunque hace meses que se filtró el borrador de Proyecto de Real Decreto por el que se aprueba el reglamento de la Ley de Instituciones de Inversión Colectiva, la industria se queja de que a estas alturas todavía no se sabe nada oficialmente. 'Andamos muy despistados y la industria está parada', dicen estas fuentes.
El sector teme que la aprobación se retrase ante el proceso de transición que vive la CNMV, el organismo que tendrá que fijar muchos de los parámetros que deja pendiente el reglamento. Será, sin duda, uno de los retos más importantes del nuevo equipo de Manuel Conthe, que asumió el cargo el pasado jueves. Parece probable, por tanto, que la arquitectura normativa de la inversión colectiva en España no esté cerrada hasta 2005.
El Ministerio de Economía dice tener intención de iniciar el trámite oficial de audiencia pública en breve, pero el sector se queja de la falta de transparencia y de tener que estar desarrollando su actividad en una especie de limbo legal, con una nueva ley más ambiciosa y un reglamento anticuado.
Aún así, llevan meses haciendo cábalas sobre las posibilidades que pueden abrirse para la industria y los inversores españoles. El objetivo tanto de la ley como del reglamento que la desarrolla es dar respuesta a las aspiraciones de una base de inversores cada vez más sofisticada y exigente y eliminar las restricciones al tipo de activos e instrumentos financieros en los que puede invertir una institución de inversión colectiva (ICC).
La idea es que los gestores puedan ampliar sus posibilidades de construir carteras óptimas en términos de rentabilidad y riesgos, más ajustadas a cada perfil inversor y a las necesidades de ahorradores más exigentes en busca de instrumentos para diversificar riesgos.
En líneas generales, se trata de conciliar una oferta más amplia, innovadora, flexible y más competitiva, gracias a menores restricciones en la política de inversión, con un elevado grado de protección al inversor, con mayores obligaciones de transparencia y medidas destinadas a prevenir conflictos de intereses. Un objetivo que esbozó Conthe en su toma de posesión: 'Las mejor manera de proteger al inversor es la transparencia y la competencia', dijo.
Pero 'entre el blanco y el negro hay muchos grises y el gris por el que parece haber optado el reglamento es algo decepcionante', comenta un profesional del sector. 'Lo que estamos oyendo no convence mucho. Deja al inversor español lejos de las posibilidades que tienen inversores en países de nuestro propio entorno. Es lógico que ciertos productos no estén al alcance de todo el mundo por los riesgos no sólo financieros, sino legales o fiscales que entrañan, pero que haya cierta protección no debe significar que se excluya al inversor español de las posibilidades que tienen en otros países', explica Félix González, de Beta Capital.
La ley eliminaba ya restricciones al tipo de activos en los que estas instituciones pueden invertir, incluyendo instrumentos derivados a la medida. Pero el reglamento da un paso más para que los inversores con mayor tolerancia al riesgo puedan acceder a productos más sofisticados, como los hedge funds.
No obstante, nacen con una gran limitación, ya que sólo se permite la inversión a institucionales. El minorista que quiera poner su dinero en estos vehículos de alto riesgo sólo podrá acceder a ellos a través de fondos de fondos. El problema es que el reglamento prohíbe en principio invertir en fondos domiciliados en paraísos fiscales, donde se encuentran la mayoría, lo que supone una cortapisa considerable.
Los hedge funds son instituciones sometidas a una mínima regulación y supervisión, sujetas a escasas obligaciones de información y con un apalancamiento (endeudamiento sobre el patrimonio) muy elevado. Se distancian de la gestión tradicional en que no tratan de batir una referencia de mercados sino que buscan alta rentabilidad con independencia de la evolución de los mercados. Eso explica que, generalmente, requieran inversiones mínimas elevadas y que la rentabilidad que ofrecen sea tan dependiente de la capacidad del gestor.
José Miguel Maté, de Tressis, celebra en cualquier caso que se cree esta figura en España aunque 'todavía sea muy restrictiva' e insiste en que pese a lo 'poco ambicioso' del reglamento 'es un mercado muy interesante para las gestoras y llamado a crecer'.
La propuesta más idónea para cada perfil de inversor
La característica fundamental de la nueva normativa es que al permitir nuevos productos abre más posibilidades de inversión para diferentes perfiles de ahorradores. Joaquín Casasús, director general de Abante (asesores financieros), deja muy patente que, a su juicio, para la mayor parte de los inversores particulares el producto 'más eficiente es una cartera de fondos'. Y señala que entre los problemas que ya se han detectado en las Sicav están los costes y, a partir de ahora, la dificultad para poner de acuerdo a los socios de los nuevos compartimentos o mini-Sicav para elegir las inversiones. También cree que algunos gestores ya están muy agobiados al gestionar varias Sicav, aspecto que se agravará con esta nueva normativa, por lo que no realizarían las inversiones tan a la medida como los socios esperan.En una línea similar se expresa Félix González, de Beta Capital. 'Hay quien piensa que para patrimonios más bajos seguirá siendo más práctico invertir en un fondo de fondos, aunque la gestión es algo más rígida que en una Sicav, dónde tú eliges a tu medida'. José Luis del Río, socio de Nmás1, indica que 'puede que para carteras pequeñas y menos activas sea más atractivo invertir en carteras de fondos, que permite llevar una gestión más activa que la actual sin coste fiscal'.Sin embargo, Antonio Sánchez Rodado, de Safei, estima que la Sicav es un instrumento muy adecuado para diversos tipos de inversores. 'El cambio es importante porque de ser un vehículo exclusivo de las grandes fortunas se abre a familias e inversores particulares con menos patrimonio'.En lo que hay más coincidencia es en el perfil del inversor en hedge funds. 'Los fondos de renta fija y mixtos conservadores tendrán unos duros competidores en estos productos alternativos, ya que la relación rentabilidad-riesgo tiende a ser mejor', asegura Juan Ramón Caridad, de Atlas Capital. Está claro, añade, que siempre habrá inversores menos osados que prefieran la seguridad.
SICAV
Sociedades a medida, más al alcance de todosA partir de ahora, si el borrador de reglamento se aprueba en los términos actuales, un número más elevado de inversores tendrá acceso a las Sociedades de Inversión de Capital Variable (Sicav), que en la actualidad sólo está al alcance de rentas más elevadas. Y eso será posible gracias que se rebaja el importe mínimo a aportar a través de la creación de compartimentos o mini-Sicav. El menor límite patrimonial es destacado por los gestores de Banif, quienes señalan que se pasa desde los 2,4 millones de euros actuales a 480.000 euros con 20 participes como mínimo. Cada Sicav tendrá que contar con cinco compartimentos.Esta es una de las novedades mas importantes de la normativa, según señala Antonio Sánchez Rodado, director general de gestión de Safei. 'Y tiene más interés ya que se trata -subraya- de un traje a la medida y con una política de inversión más orientada al cliente. Se mantiene, además, el tratamiento fiscal de hace dos años'. Y subraya que 'el perfil del inversor puede ser tanto agresivo como más conservador'.Pueden reducirse los costes de las Sicav, consideradas ahora un caro vehículo de inversión. En este sentido José Luis del Río, socio de Nmás1, sociedad gestora de inversión colectiva, destaca la retirada de la obligación de cotizar en Bolsa que conlleva costes de admisión y mantenimiento, así como los de auditoría.