COLUMNA

Imbatible Bush

La opinión generalizada entre los comentaristas políticos sobre el resultado del primer debate entre Bush y Kerry ha llevado a pensar a algunos que el resultado de las elecciones de noviembre se ha vuelto incierto, en contra de lo que era creencia común hacía apenas unas semanas.

El perfil poco definido del candidato Kerry, el sólido apoyo popular del que Bush ha disfrutado desde el atentado del 11-S, la ambigüedad, cuando no apoyo, de los representantes y senadores demócratas frente a la política belicista republicana y la limitada oposición del pueblo americano a la invasión de Irak habían inclinado a pensar a la mayoría de los gurús que la victoria del actual ocupante de la Casa Blanca sería el resultado lógico de las elecciones.

Ello además venía reforzado cuando además se trataba de unas elecciones en las que el presidente tiene a su favor el llamado efecto duración: prácticamente todos los presidentes estadounidenses que se han sometido a la reelección han resultado victoriosos.

De hecho, los profesionales de la profecía electoral, utilizando fórmulas de predicción que cuentan con una historia de aciertos notable, dan casi por seguro el triunfo de Bush en las elecciones presidenciales del próximo noviembre. Una de ellas, que ha mostrado en el pasado un grado de acierto mayor, es el comportamiento de la tasa de crecimiento del producto interior bruto (PIB) del segundo trimestre del año electoral. Si el crecimiento supera el 2,6% se da por segura la victoria del presidente, y si no supera el 1,5%, gana su oponente. Este año la tasa alcanzó el 3,3%. El indicador ha funcionado bien desde 1952 con excepción de 1968 (guerra de Vietnam).

Otro indicador que se ha mostrado fiable es el nivel de aprobación de la labor desempeñada por el presidente que se presenta a la reelección, medido por la encuesta Gallup. Si las encuestas superan el 51%, la victoria es del partido en el poder. Hasta finales de septiembre Bush superaba el 52%.

Finalmente, y para no aburrir al lector, están las encuestas Gallup de intención de voto. La historia viene a indicar desde 1952 que los resultados obtenidos por estas encuestas en la tercera semana de septiembre predicen bastante bien el voto de noviembre (excepto en la elecciones de 1980, Reagan/Carter). Un vez más, Bush supera a su oponente en seis puntos.

Con esos resultados no resulta extraño que el Mercado Electrónico de Iowa (www.-biz.uiowa.edu/iem/markets/Pres04_WTA.html) en el que se negocian contratos de futuros sobre el ganador de las elecciones haya mostrado a Bush como ganador indiscutible durante toda la campaña electoral. Con una interesante peculiaridad, el contrato prediciendo que Bush ganará por más del 52% de los votos ha cotizado siempre muy por encima del que predice que su victoria será por un porcentaje menor de esa cifra. Lo contrario ocurre con Kerry, para el que el mercado predice que si gana, lo hará por menos del 52%.

Es verdad que encuestas y mercados han reflejado el impacto del primer debate televisado entre los dos contendientes mejorando ligeramente los porcentajes de Kerry. Es verdad que el público reconoce que Kerry es más inteligente, comunica bien y cabe esperar de él que haga una política favorable a la mayor parte de la población. Pero no hay que olvidar que, volviendo a las encuestas, el pueblo norteamericano considera que Bush es un líder fuerte y es capaz manejar mejor la situación en Irak y la lucha contra el terrorismo.

Por otra parte, para una mayoría de los encuestados, Kerry ha cambiado sus opiniones por conveniencia política, mientras que esa misma mayoría entiende que Bush ha permanecido fiel a las ideas que siempre ha expresado. Todo esto viene a indicar una fuerte sintonía entre Bush y la mayoría de los votantes norteamericanos en la manera de entender la actitud y el papel del presidente.

A menos que tenga lugar algún evento imprevisible en lo que queda de campaña, resulta difícil pronosticar un resultado distinto de la victoria de Bush. Los candidatos demócratas no tienen otra alternativa que salir a por todas en los próximos debates si quieren tener alguna opción de victoria.