Laboral

Caldera rechaza que la UE permita contratos de más de 48 horas semanales

El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, se ha mostrado contrario a la cláusula que permite a los Estados miembros de la UE hacer contratos que excedan las 48 horas laborales semanales y ha abogado por su progresiva desaparición.

Tras la reunión que los ministros de Empleo de los Veinticinco celebraron en Luxemburgo, Caldera ha dicho ser partidario de la eliminación gradual de la cláusula de exclusión (opting out) individual, que permite a los Estados miembros hacer estos contratos siempre que el empleado acepte las condiciones.

La propuesta de la Comisión Europa para reformar la directiva (ley-marco) sobre tiempo de trabajo, que los ministros debatieron hoy por primera vez, plantea mantener esa cláusula, sometiéndola a determinados criterios para evitar abusos.

Caldera ha explicado que existen "dos posiciones muy claras", la de los países que, como España, entienden que la semana laboral de 48 horas es "suficiente" y la de los partidarios de incrementar el máximo de horas laborales, entre los que el Reino Unido es uno de los más firmes defensores.

Rebaja a los derechos de los trabajadores

"Si permitimos que triunfen las tesis que desean que haya más productividad a través de una mayor jornada de trabajo estaremos rebajando los derechos de los trabajadores", ha opinado el ministro, quien considera que existen "otras vías" para incrementar la productividad, como "una mejor formación y más y mejor inversión".

Según el ministro, la propuesta de Bruselas es "insuficiente" y no constituye una "buena fórmula para avanzar en los principios" de la Europa social.

La propuesta del Ejecutivo comunitario plantea además, una nueva categoría de tiempo de trabajo por el que los periodos inactivos de las guardias no serían contabilizados como horas trabajadas.

Seguros 'unisex'

Los ministros europeos de Trabajo han alcanzado un acuerdo sobre la igualdad de hombres y mujeres en la contratación de seguros que, entre otros aspectos, eliminará las discriminaciones por razón de maternidad. El proyecto de directiva europea, destinado a acabar con las diferencias por razón de sexo en el acceso a los bienes y servicios, fue aprobado con el voto favorable de veinticuatro países y la abstención de Alemania, que mantenía ciertas reservas.