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El reino del compacto

Salón del Automóvil de París Los grandes fabricantes europeos se lanzan al ataque y despliegan todas sus armas para revitalizar un mercado apático

El alza del precio del petróleo, las dudas acerca del acero, las incertidumbres económicas, la subida de tipos y la del desempleo... Ninguno de los factores que frenan la recuperación de las ventas de coches ha impedido que los grandes fabricantes europeos hayan presentado los nuevos modelos destinados a ser los de mayores ventas dentro de sus gamas. Más bien al contrario, el evento supone la última oportunidad de impulsar las ventas este ejercicio, gracias al millón y medio de visitantes esperados -y la atención de los medios de comunicación-. Conscientes de ello, los 432 exhibidores, provenientes de 30 países distintos, han trasladado 60 primicias mundiales al Mondial de l'Automobile (el nombre en francés del evento, abierto hasta el 10 de octubre), el mayor número de toda su historia.

En esta edición, han dominado los coches de pequeño y medio tamaño, los llamados compactos, ideales para tiempos de incertidumbres económicas.

El mayor esfuerzo, como es lógico, lo han realizado las marcas nacionales. Citroën descubrió el esperado relevo del Xsara, vencedor de las listas de ventas desde 1997. El C4 se presenta con un frontal totalmente nuevo y novedades tecnológicas como un sistema de ayuda para el cambio de carril o, algo que puede llegar a ser muy útil, un dispensador de perfume incorporado.

La otra pata del grupo PSA, Peugeot, llevó a la Porte de Versailles el nuevo 1007, el nuevo minivolumen de puertas corredizas que competirá con el Modus de Renault, que se fabricará en la planta de Valladolid del grupo.

Las marcas alemanas también se han volcado en lo pequeño. BMW lanzó la Serie 1, a la venta desde el 18 de septiembre. Este coche, destinado a ser el coche de entrada en la gama simboliza la batalla sin cuartel que se ha desatado en el segmento de los coches compactos, un territorio antaño dominado con mano férrea por el Golf de Volkswagen. Precisamente, París ha sido también escenario de la puesta de largo de la quinta versión GTI del coche más vendido de la historia. Una versión que se definirá por su frontal, que recuerda a una colmena, igual que la segunda versión se conoció por sus cuatro faros redondos. El motor, de 2 litros dispone de un turbo capaz de alcanzar los 233 kilómetros por hora. Mercedes y Audi también se unen a la lucha, con el A3 Sportback y la renovada Clase A, algo más espaciosa que su antecesora.

Las marcas japonesas se han sumado a la fiesta de primicias. Mazda, filial de Ford, descubrió su nuevo 5, que reemplazará al monovolumen Premacy y presentará puertas corredizas. Toyota se sale del guión y presenta la nueva versión de uno de sus coches de mayor tamaño, el nuevo Land Cruiser, cuyos mayores cambios se producen en la motorización.

Honda intenta revitalizar su imagen en Europa en el otro segmento de moda, el monovolumen. Su apuesta en este campo se llama Jazz, la competencia del Altea lanzado en mayo por SEAT.

La marca española se ha traído debajo del brazo el nuevo Toledo, con una parte posterior que recuerda en algo al Mégane de Renault, del que espera vender 40.000 unidades al año entre Europa y México.

Bólidos futuristas

La lucha descarnada que protagonizan las marcas en los

segmentos compactos y el de los monovolúmenes no ha sido óbice para que hayan apostado también por modelos futuristas.

Están las marcas clásicas como Mercedes, que ha llevado

su nuevo CLS. Y, cómo no, Ferrari o Porsche, que han presentado las nuevas versiones de F430. Pero, además, otros fabricantes menos duchos en este tipo de bólidos se han adentrado en estos terrenos. Es el caso de Renault y

su prototipo Fluence, un roadster(vehículo descapotable de dos plazas) con aires clásicos. O el Peugeot 907, un bólido que parece sacado de la película de Batman. Los que visiten el salón se encontrarán con que la organización muestra juntos coches clásicos aparecidos en cómics.