Estados Unidos

Los huracanes hacen temblar a Wall Street

El huracán Iván ha hecho esta semana acto de presencia en Wall Street. El barril de petróleo West Texas recuperó el miércoles pasado el terreno de máximo histórico, después de que el Gobierno informara de que la irrupción del famoso huracán en el golfo de México provocó un descenso del 3,4% en las reservas de crudo del país. La crisis del petróleo coincide con una mala racha de resultados empresariales y advertencias de beneficios que no está sentando bien en Wall Street. El balance semanal del mercado es de descenso del 2,31% en el Dow Jones, del 1,63% en el S&P 500 y del 1,6% en el Nasdaq.

Las malas noticias prometen continuar esta semana. Intel, Texas Instruments, Philips y Taiwan Semiconductors han reducido sus previsiones de ventas de chips para el tercer trimestre, alegando un parón en la demanda. Los analistas esperaban que este año el sector corporativo tomara el relevo a los consumidores en la inversión, pero las empresas no están respondiendo al nivel que se esperaba.

Los expertos anticipan ahora que la incertidumbre perdurará en los mercados, al menos hasta las elecciones presidenciales, que se celebrarán el próximo 2 de noviembre. De hecho, el mensaje optimista de la Reserva Federal del pasado martes, constatando que 'la actividad económica ha recuperado fuerza', pasó completamente de largo en Wall Street.

Lo que pesa en el ánimo de los inversores es la fuerza del precio del petróleo, que ha ganado un 49% desde comienzos de año. Mientras la violencia en Irak sea un túnel sin fin, las perspectivas de que el precio del barril ceda son escasas. Las petroleras, mientras tanto, se benefician. En lo que va de año, Exxon Mobil sube un 17%; Chevron Texaco, un 22,8% y Conoco Phillips, un 25,3%.

Castigado por el descenso del beneficio neto

El descenso del 34% del beneficio neto de Morgan Stanley en el tercer trimestre del año hizo que las acciones de la firma sufrieran el martes pasado el peor castigo en dos años. Aún así, el retroceso fue del 7%, otras grandes empresas, como Nokia, han pasado por trances peores. Lo peor es que se ha frenado en seco la recuperación de las acciones, que permitió ir de los 46,8 dólares de comienzos de agosto hasta los más de 52 del 15 de septiembre. El precio es ahora inferior a 50 dólares.