Secretos de despacho

Un bazar para el joyero Chus Burés

Vive a caballo entre Madrid y Tailandia, donde imparte formación, a través de un acuerdo con el gobierno de este país, a jóvenes diseñadores del sector de la joyería. Chus Burés, nacido en Barcelona hace 47 años, está entusiasmado con su faceta de docente, aunque aclara que no se reconoce como tal. 'Yo sólo les cuento a los alumnos cuáles son mis referencias y mis procesos y de esta manera les ayudo a crear sus propias fórmulas. No tengo ninguna capacidad de diálogo formador, aunque sí tengo facilidad para la comunicación'.

Cuando habla salpica su discurso de palabras en inglés, idioma en el que asegura se expresa mucho mejor. Recuerda sus comienzos, hace 25 años, como muy duros, sobre todo porque en aquella época la creatividad parecía no estar bien vista. 'O creabas tu propia industria de moda o de joyas, algo verdaderamente difícil, o trabajabas para unas empresas que no respaldaban al diseñador. Hoy las grandes marcas tienen en plantilla a diseñadores y apoyan su creatividad'.

Un diseñador, en estos momentos, tiene que tener cierta mentalidad empresarial. 'Ha de ser visionario, creativo, tener buenas estrategias y promocionar las ideas de su equipo. Es importante que haya química entre el creativo y el gerente, si eso no ocurre es difícil que haya buenos resultados'. Lo que le gusta a Chus Burés es experimentar. 'De ahí surgen las ideas y los proyectos. Me gusta la parte de la investigación como metodología del trabajo. Afortunadamente, tengo un equipo que me respalda y que suple mis carencias. Yo soy un negado para los números, cometo errores garrafales', reconoce el diseñador, que trabaja en un espacio, situado en el barrio de Salamanca de Madrid, abarrotado de objetos. Botes de perfumes que compró en su último viaje a Nueva York (uno huele a basura, otro recuerda el olor de una tintorería o al de un garaje), dice que el aroma no sólo está en las flores, libros de India, África, un sofá blanco repleto de almohadones, lapiceros, bolsos, jarrones, velas, lupas y cajas. Cuenta que le va el caos y trabaja en cualquier sitio, 'en todo el espacio que va entre la tierra y el aire'. Le gusta trabajar en los aviones porque no hay interferencias. 'Monto el despacho en cualquier sitio, no tengo problema. Cuando estoy en un hotel cambio los muebles de sitio, lo cambio todo y creo mi propio espacio de trabajo. Un estudio se hace con el tiempo, poco a poco', señala.

'Al diseño tienes que dedicarle todo tu tiempo porque la inspiración no existe. Exige dedicación'

Confiesa que cambia de opinión cada poco tiempo, 'cada microdécima de segundo', porque las cosas se interpretan de manera diferente, dependiendo de los estados de ánimo. Burés reconoce muchas manías, con los años cada vez más. 'Cada vez estoy más centrado en mi vida interior, es lo que hace que me sienta bien y que pueda desarrollar mis ideas'. Asegura que no es fácil trabajar a su lado. Es perfeccionista, pero también 'obsesivo, independiente y egoísta'. Explica que su trabajo más que una ocupación es un proyecto de vida. 'Al diseño tienes que dedicarle todo tu tiempo porque la inspiración no existe. Es cuestión de dedicación. Yo abordo el diseño desde distintas disciplinas y eso da energía para crear', explica.

Burés, con tienda propia en Madrid y en camino tiene otra en Barcelona, es el autor de la colección Mae Nam. Ha creado joyas para el diseñador de moda David Delfín, tiene un proyecto de colaboración con 12 diseñadores argentinos y con otros creados de Bangkok.

Fascinado con los tejidos tailandeses

Le encanta Tailandia y toda su cultura. Además de joyas, Chus Burés diseña todo tipo de objetos. Se muestra entusiasmado y pide que le retraten con una caja que él ha elaborado con lanas de colores. 'Lo importante es tener ideas y tener la mente abierta'.

Se adapta a todas las circunstancias, pero sobre todo le da extrema importancia a su relación con los clientes. Es lo que marca la diferencia. Su reconocimiento va más allá de nuestras fronteras. Entre sus méritos destaca la medalla de oro que la Academia Española de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas concedió al actor Antonio Banderas.

También ha participado en diversas exposiciones colectivas de diseño en museos, centros de diseño y galerías de arte.