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Temores de la crisis bancaria rusa

La quiebra de algunos pequeños bancos rusos ha puesto a prueba a otras entidades financieras privatizadas de ese país. La resistencia de las más grandes y la respuesta política determinará si la propagación del pánico puede ser evitada'. Así señala un informe de Morgan Stanley que analiza los problemas bancarios que han aflorado este mes en la nación más grande del mundo. Morgan Stanley destaca que 'como si el caso de Yukos no fuese suficiente, Rusia ha entrado ahora en una crisis bancaria'. Y, aunque admite que las dificultades tienen por el momento una dimensión limitada, considera que no es un problema de segunda línea. 'Supondrá probablemente una reordenación del sector bancario y podría tener además implicaciones macroeconómicas y políticas', añade.

Y también para Merrill Lynch 'las noticias surgidas alrededor del sector bancario ruso son bastante alarmantes'. 'Nosotros siempre hemos resaltado que el número de operadores es demasiado elevado y que se necesita un fuerte consolidación', añade en su reciente informe sobre la banca de ese país. Y recuerda que un número elevadísimo de las 1.300 entidades que existen allí no cuentan con un capital mínimo de 5 millones de euros y que además no cumplen con ratios de solvencia imprescindibles. 'La eliminación o recapitalización de esos bancos podría extenderse durante tiempo y ser dolorosa', indica.

'Los inversores extranjeros están alertas, aunque no se espera un efecto contagio sobre el sistema financiero internacional ni sobre otros países emergentes', señala Ramón Esteruelas, director de analistas institucionales de ING. Aunque manifiesta que de momento tampoco ha impactado en la calificación de la deuda emitida por Rusia, destaca que sí ha elevado la volatilidad de los mercados de ese país. 'Es un aviso', indica. Y recuerda que el presidente Vladimir Putin deberá cristalizar las retrasadas reformas que Rusia había comenzado y que pueden permitir 'dar más solvencia al sistema financiero'.

Ahora, por esas causas y por la dimensión de la Bolsa rusa, la presencia de los fondos y otras entidades institucionales allí esa escasa, afirma Ramón Esteruelas. 'Los inversores prefieren entrar en valores rusos a través de la Bolsa de Fráncfort o de Londres', añade. Respecto a la renta fija optan generalmente por la emitida en dólares.

Gregorio Izquierdo, director de análisis de Instituto de Estudios Económicos (IEE), considera que la crisis es más institucional que financiera. Añade que Rusia es un ejemplo de como determinadas conductas y la inseguridad jurídica pueden distorsionar la actividad económica. De esta forma, 'la afluencia de capitales se ve lastrada por la desconfianza hacia las instituciones', pese a que la economía rusa atraviesa cierta bonanza.

Indica además que Rusia está consiguiendo 'crecimiento económico pero no desarrollo' mientras que, por ejemplo, su sistema financiero es todavía pequeño. No obstante, el director de análisis del IEE resalta que esta crisis es muy diferente a la que afectó a Rusia en 1998, cuando además se unieron los problemas de Asia, por lo que el impacto en conjunto en el sistema financiero fue importante. Ahora además no se trata como entonces de una crisis de impago de deuda pública que estaba en manos de diversas entidades financieras internacionales.

Pero el analista del IEE estima que el efecto contagio puede mostrarse en restricciones en los créditos, aunque como aspecto positivo destaca que la influencia fuera de Rusia será menor y en especial en los países del este de Europa. 'Se han despegado ya de Rusia', añade.

'Lo primero que las dificultades de algunos bancos rusos ha traído a la cabeza es la crisis de 1998', señala David Martínez, economista de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Aunque subraya que existen muchas diferencias entre una y otra etapa, la actual es menos relevante, porque Rusia es ahora menos vulnerable. No obstante, señala que, a su juicio, 'el marco institucional de ese país deja mucho que desear y que la transición que se llevó a cabo en la década de los 90 no fue muy acertada'.

Para el analista de AFI también la inseguridad jurídica es uno de los principales obstáculos para la inversión extranjera en Rusia, y sus reticencias pueden aumentar cuando surgen problemas como los de algunos bancos o el caso Yukos. Como posibles consecuencias destaca 'un repunte de la prima de riesgo de los países emergentes, como los de América Latina'.

Por su parte, Zsolt Papp, analista de ABN-Amro, destaca que la agencia Standard & Poor's ha confirmado la calificación de BB+ para las emisiones a largo plazo de deuda de Rusia en monedas extranjeras y BBB- para las emitidas en rublos. La agencia, que no ha optado por no rebajar las no muy altas calificaciones por la reciente crisis bancaria ha tenido en cuenta, señala Papp, 'la mejora en la liquidez externa y la reducción de los niveles de deuda publica'.

No obstante, el analista de ABN-Amro agrega que en las dificultades surgidas, que han obligado al Banco Central de Rusia a convertirse en el garante de determinados depósitos, ponen de manifiesto 'la debilidad del sector bancario en Rusia y la aparente reducción de velocidad en la puesta en marcha de reformas globales'.

Incluso Morgan Stanley divisa una posible marcha atrás en algunos aspectos en el contexto de la crisis bancaria y del enfrentamiento de Putin con algunos oligarcas. 'Si el Estado extiende su control al sector petrolero y bancario ¿quién va a asegurar el retorno a los planes de reformas y privatizaciones?'.

En lo que coinciden todos los rusólogos es en que la situación económica actual de Rusia es muy diferente a la de finales de la década de los noventa. Las reservas del Tesoro de ese país son ahora cinco veces superiores a las 1997, señala Ramón Esteruelas, debido básicamente a los ingresos conseguidos por la venta de petróleo y gas. Aunque, por otro lado, los expertos en ese país destacan que, precisamente por la cómoda situación que les da esos fuertes ingresos, Rusia no está abordando las reformas estructurales que le aseguren una economía saneada cuando el petróleo cotice a la baja.

Morgan Stanley prevé que el Producto Interior Bruto (PIB) ruso crezca un 7% este año (algo por debajo el 7,3% de 2003) y un 5,5% en 2005. El informe del banco de negocios estadounidense señala que las exportaciones crecerán un 13,3% en 2004 y un 9,7% en 2005. Más dinámicas serán las importaciones, con subidas de 18,1 y 16,2 en 2004 y 2005.

Y, con la crisis caliente, el ministro de Finanzas, Alexei Kudrin, ha anunciado que Rusia quiere emitir eurobonos por valor de 2.500 millones de euros para ayudar a refinanciar deuda externa que suma 11.200 millones de dólares.

A las grandes petroleras les atrae Yukos

Mientras Jodorkovsky, fundador de Yukos, intenta evitar la quiebra de la empresa que presidió y salir de los tribunales lo más indemne posible, las grandes petroleras mundiales coquetean con el Kremlim con el vista puesta en la toma de posiciones ante una eventual segregación de la compañía o la salida forzada de sus principales accionistas.

Rusia, que ha alcanzado este año en producción de crudo a Arabia Saudí, cuenta con reservas crecientes de hidrocarburos, tanto en el Caspio como en la inmensa Siberia, frente a la decadencia de algunos de los países miembros de la OPEP. Y Yukos es la primera productora y exportadora de crudo de ese país, por delante de Lukoil.

Pero si petroleras como la estadounidense Exxon Mobil, la francesa Total, la angloholandesa Shell y la británica BP tienen programadas millonarias inversiones en Rusia, la crisis de Yukos está teniendo un influencia muy negativa en el movimiento de capitales extranjeros en ese país.

Algunos grandes fondos internacionales, como Janus, que se han visto atrapados en la compañía con una participación conjunta superior al 5%, han reclamado a Putin que ponga fin a las incertidumbres que afectan a los mercados de ese país.

Otro conflicto al que se enfrentan está relacionado con la presentación por parte de algunos pequeños accionistas de una demanda colectiva ante un tribunal de Nueva York contra la anterior dirección y su principal accionista, la compañía Menatep, cuyo antiguo jefe ejecutivo, Platón Lebedev, se sienta junto a Jodorkovsky en los tribunales.

Además, un grupo de bancos dirigido por el francés Société Générale presentó la semana pasada una notificación de impago contra Yukos por una crédito de 1.000 millones de dólares.

Standard & Poor's ha rebajado la calificación de la deuda de Yukos a CCC, nivel que se suele aplicar a las empresas con riesgo de quiebra. Sin embargo, Merrill Lynch en un informe fija para Yukos un precio objetivo de 9 dólares por acción. El banco de negocios afirma que ha tenido en cuenta la capacidad de la empresa para generar flujo de caja libre y asumir la obligación de pagar impuestos por 10.000 millones de dólares.

Pero Yukos ha sido casi siempre una inversión para valientes. No es ahora, pese a la caída desde los 15,97 dólares por título del 8 de octubre de 2003 a los 7,7 de ayer, cuando está en su peor momento bursátil. En diciembre de 1998, en lo peor de la crisis rusa, llegó a cotizar a 0,05 dólares por título.

Pese a esos avatares, su capacidad para generar fondos es inmensa, y más con el petróleo a 38 dólares el barril. Y así está comenzando a pagar su deudas con Hacienda, aunque tiene embargadas sus participaciones más importantes, como las acciones de Sibneft. También han sido inmovilizados los activos de sus extractoras de crudo con el objetivo de preservar las propiedades del grupo. En este sentido, EL analista de IT-Invest Yuri Makéyev cree que cada vez es más probable que algunos activos sean subastados.

La idea más generalizada entre los analistas es que la gran batalla de Putin con el oligarca Jodorkovsky, hasta ahora la persona más rica de Rusia (con una fortuna estimada en 11.000 millones de dólares) no se realiza en favor de la transparencia, sino por enfrentamientos personales y por el deseo de controlar la empresa más importante de Rusia junto con Gazprom.

Ayer el fundador de Yukos rechazó todos los cargos presentados contra él por la fiscalía, desde la acusación de estafa y fraude a la evasión fiscal. Aseguró que la petrolera ha sido el segundo contribuyente del Estado ruso. 'No se me acusa por no haber pagado al Estado, se me acusa por no haber traspasado fondos de una compañía a otra'. Y alegó que se le quiere achacar todos los defectos de las leyes de privatización.

Pero parece que no lo ve así el canciller alemán, Gerard Schröder, quien en su visita de la pasada semana a Moscú manifestó su apoyo a las medidas tomadas por el Gobierno de Putin para cobrar las deudas de Yukos. 'Comprendo que un Gobierno que tiene derecho a cobrar impuestos quiera hacerlo'. Schröder, que respaldó en su viaje los planes de Eon en Rusia, también toma posiciones.

Fondos extranjeros piden a Putin mayores garantías para la inversión