Ferrocarril

Magdalena Álvarez releva a la mayoría de la cúpula del GIF

El Ministerio de Fomento ha decidido renovar a fondo la cúpula directiva del GIF mediante el cese de tres de sus cinco directores de área. Los cambios afectan a dos direcciones clave, construcción, el brazo inversor, y explotación, la que gestiona las líneas AVE. Además, se releva al director de proyectos, investigado en un expediente informativo por irregularidades en la contratación.

El funcionamiento del ente público Gestor de Infraestructuras Ferroviarias (GIF) es una de las grandes procuraciones del Ministerio de Fomento. Tras designar presidente a Antonio González Marín y poner en marcha una auditoria a fondo de sus cuentas, todavía en curso, ahora le ha tocado el turno a los directivos. Magdalena Álvarez ha optado por renovar a fondo el organigrama de mando del ente con el cese de tres de los cinco directores de área. Dos de esas direcciones son, además, estratégicas en el esquema de mando. Se trata de la unidad de construcción, el poderoso brazo inversor del ente que mueve un presupuesto anual cercano a los 1.800 millones de euros, y la de explotación, encargada tanto de gestionar las líneas de alta velocidad según van entrando en servicio como de establecer los mecanismos de coordinación con el operador, Renfe.

Luis Pérez Fabregat es desde ahora el nuevo responsable de la dirección de construcción, en la que reemplaza a Diego Gómez. Pérez ocupaba hasta ahora una dirección de área en ese departamento del GIF, mientras Gómez, funcionario de carrera, vuelve al Ministerio de Fomento.

Rafael López reemplaza a Félix García en la dirección de explotación. López, que ha desarrollado casi toda su carrera en Renfe, desempeñaba hasta ahora funciones de asesor de la presidencia del GIF. García vuelve a la operadora ferroviaria.

El tercer cese afecta a la dirección de proyectos, dirigida por Leonardo Torres Quevedo. Su salida se produce pocas semanas después de que el presidente anterior del ente, Ramón Escribano, abriera expediente informativo para aclarar irregularidades en la contratación que se remontan a 2002, cuando Torres Quevedo ocupaba la dirección de construcción. En concreto, esa investigación se centraba en una obra adjudicada sin contrato por valor de nueve millones de euros. Ese expediente sigue en tramitación, según fuentes del GIF.

Los cambios en la cúpula del GIF, que el ente explica como un proceso normal de relevo de cargos de confianza tras la designación de un nuevo presidente, se han producido en dos consejos de administración casi sucesivos. En el primero se cesó a los tres directivos y se designó a los sustitutos en construcción y proyectos. La dirección de explotación ha estado vacante varios días. El presidente del GIF ha confirmado en el cargo al director de mantenimiento, Manuel Sánchez Doblado, y al director de finanzas, Ricardo Bolufer.

Un organigrama con fecha de caducidad el 31 de diciembre

La nueva dirección del GIF nace con una fecha de caducidad. Según lo anunciado por la ministra de Fomento, el ente que construye las líneas ferroviarias de alta velocidad quedará integrado en la nueva sociedad pública ADIF el día 1 de enero de 2005, tal como prevé la Ley Ferroviaria que aprobó el Parlamento en otoño del año pasado y cuya aplicación ha quedado suspendida provisionalmente durante seis meses. La integración del GIF se realizará de forma directa y completa, y no requerirá de un proceso complejo de segregación, como ocurrirá en el caso del Renfe. Fuentes cercanas al proceso han señalado que los borradores del estatuto y los reglamentos del ADIF ya están redactados. Los textos se encuentran pendientes de 'finalización en algunos aspectos' antes de que se inicie su tramitación definitiva. La entrada en vigor del texto de la Ley en enero próximo no plantea problemas desde la perspectiva del GIF, aunque tal vez no pueda decirse lo mismo en el caso de Renfe.

Expedientes, sobrecostes y todoterrenos

El GIF vive momentos de relativa convulsión desde hace meses, básicamente desde el vuelco electoral del pasado 14 de marzo. A partir de ese momento, se han puesto en marcha, y han transcendido, al menos dos expedientes de investigación sobre presuntas irregularidades de algunas direcciones a la hora de contratar obra. Uno afecta a obras de electrificación en la estación de Atocha. El otro, más aparatoso en términos económicos, se refiere a la contratación de la estación de Zaragoza Delicias, cuyo presupuesto se ha disparado respecto a la licitación inicial y donde además han aparecido una serie de deficiencias de diseño. De forma paralela, los problemas recurrentes del sistema de señalización de la línea Madrid-Lleida han agravado la sensación de crisis. Al mismo tiempo se ha detectado la existencia de un gran número de personas con responsabilidad de supervisión de obra e instalaciones, tarea que llevaba aparejada compensaciones económicas más el disfrute de un vehículo todo terreno.