Fondos

El 'high yield' se queda sin aliento

Es improbable, por no decir imposible, que se repita el extraordinario comportamiento que los bonos de alto rendimiento, conocidos en inglés como high yield, obtuvieron en 2003. Esa es la percepción de los gestores y los analistas que siguen este mercado de bonos, considerado como un híbrido entre la renta fija y la renta variable. 'Los fondos que invierten en high yield vivieron subidas excepcionalmente fuertes en 2003, y rindieron un 28,6% en moneda local', explica Howard Cunningham, gestor de Newton, entidad del grupo Mellon Global Investments. 'No es posible que se repita esa rentabilidad en 2004, con unos diferenciales de tipos frente a los de la deuda pública mucho más bajos que hace 12 meses, y con una probabilidad muy fuerte de que suban los tipos de interés'.

Los bonos de alto rendimiento son aquellos que emiten compañías poco sólidas, cuya calificación crediticia -emitida por agencias como S&P o Moody's- se encuentra por debajo de lo que se considera apto para la inversión. Esta circunstancia obliga a estas compañías a emitir sus bonos a un tipo de interés muy superior al de la deuda pública -se entiende que el Estado es la empresa más sólida- para que al inversor le compense asumir el riesgo de esa inversión.

'La evolución de la valoración de los bonos high yield depende sobre todo de dos factores; tipos de interés y prima de riesgo' medida en forma de precio extra sobre el de la deuda del Gobierno, explica Ignacio Dolz de Espejo, gestor de carteras de Morgan Stanley Gestión. 'Además hay un tercer factor a tener en cuenta: la evolución bursátil de la empresa subyacente'. Este experto explica el buen comportamiento del año pasado porque todos estos factores jugaron a favor.

'No es tanto un problema de cuándo van a subir los tipos, sino de cuánto y con qué velocidad', sostiene David Burns, de Schroder Investment Management

Para el presente ejercicio el panorama no pinta tan bien. Uno de los factores que más preocupa a los analistas es el comienzo de las subidas de tipos de interés oficiales. 'No es tanto cuestión de cuándo van a subir los tipos, sino de cuánto y con qué velocidad', explica David Burns, director para España de Schroder Investment Management.

Las subidas de tipos en sí mismas no deberían perjudicar a los bonos de alto rendimiento, porque se producen en los ciclos económicos alcistas, momentos que favorecen a los high yield. 'Es previsible que la deuda de alta rentabilidad siga volátil, al menos mientras el mercado siga temiendo una rápida subida de los tipos de interés a medio y largo plazo', sostiene Guillaume Bucaille, gestor de Pictet Funds. En renta fija, la subida de tipos genera caída en los precios de los bonos. 'Es destacable el hecho de que la deuda de alto rendimiento correlaciona más con las acciones que con los tipos a largo plazo, excepto en periodos de subidas aceleradas de tipos', añade Bucaille.

El carácter híbrido de los bonos high yield los convierte en un activo muy particular. 'Su rendimiento tiende a estar influido más por factores propios de estos activos que por su sensibilidad a los tipos de interés o a los mercados bursátiles', afirma Todd Youngberg, gestor del ABN Amro Asset Management.

Es decir, que son muchos los factores que afectan a estos activos, cada uno en su propia medida. Para 2004 hay uno que preocupa especialmente a los analistas y es la valoración de este tipo de bonos tras la fuerte apreciación del año pasado. La disminución de la aversión al riesgo durante el pasado ejercicio generó la caída del diferencial de los high yield con respecto a la deuda pública. 'Ese diferencial está muy bajo y puede incrementarse', apunta Íñigo Delclaux, gestor de Barclays Fondos.

En resumen, la sensación entre los gestores para este mercado es que el recorrido de los bonos es ya muy limitado, y puede verse negativamente afectado por una brusca subida de tipos oficiales, y por el descenso de las Bolsas.

¿Hay que evitar la inversión en estos activos? 'Recomendamos tener una pequeñísima parte de nuestra cartera de renta fija en high yield de cara a obtener un buen cupón y como forma de diversificar nuestros activos', subraya Ignacio Dolz. Para Íñigo Delclaux, la clave para 2004 será la selección de activos de emisores con balances de calidad. 'Preferimos high yield a deuda de calidad crediticia, pero con duraciones cortas para que el capital sea menos sensible a las subidas de tipos', señalan en Newton.