Brasil

La falta de crecimiento pasa factura a Lula

La paciencia dura poco cuando la necesidad aprieta. Y la de los brasileños empieza a resentirse tras 16 meses de presidencia de Lula. Abanderado de la justicia social, el ex obrero Luiz Inácio Lula da Silva llegó al poder en Brasil en enero de 2003 con promesas de estabilidad económica y crecimiento. Lo primero lo ha cumplido, pero lo segundo tarda en llegar. Lula se ha empleado a fondo en ganarse la confianza de los inversores y el beneplácito del Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que mantiene una elevada deuda.

Una política ortodoxa, de duro ajuste fiscal y control de la inflación con tipos de interés elevados, le ha ganado los elogios del organismo y ha hecho que el riesgo-país llegara a caer de los 2.500 a los 400 puntos, aunque incertidumbres externas e internas de las últimas semanas lo ha devuelto a los 700.

'La misión básica del Gobierno en el primer año, la estabilidad, se consiguió, pero no se han visto resultados de las propuestas para impulsar el desarrollo', dice Sandra Utsumi, economista jefe de BES Securities, en São Paulo.

En 2003 el PIB se contrajo un 0,2%, el peor resultado desde 1992. El retraso del crecimiento ha provocado un aluvión de críticas, que llegan desde tres frentes: la oposición, el Ejecutivo y los brasileños. La última encuesta de opinión mostró que el apoyo a Lula ha caído al 53%, desde el 80% de un año antes. Por primera vez, el número de brasileños que cree que el país toma un camino equivocado superó al cree que no.

La principal preocupación es el desempleo, que en abril subió al 12,8%. A ello se suma una mínima subida del salario mínimo, de 240 a 260 reales (74 euros), que aleja la promesa electoral de duplicarlo durante la legislatura.

Los aliados del Gobierno exigen cambios. El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMBD), segunda mayor fuerza del Ejecutivo, ya ha exigido un recorte de los tipos de interés y los impuestos. Lula les ha calmado con algunos puestos importantes, como la presidencia de la empresa estatal Electrobrás, pero aún surgen críticas.

'Es la hora de mostrar nuestro desacuerdo con la política económica que no es de Lula. Es de Fernando Enrique', dice el gobernador del PMDB Roberto Requiao, en referencia a la política liberal del anterior presidente. El Banco Central ha recortado 0,25 puntos el precio del dinero hasta el 16%. También el Partido Popular Socialista (PPS) y el Partido de los Trabajadores (PT) han criticado la 'excesiva ortodoxia' del ministro de Economía, Antonio Palocci.

El FMI, dispuesto a otro desembolso

La percepción del FMI es bien distinta. La misión del Fondo que llegó a Brasil apoyó la semana pasada la segunda revisión de su acuerdo financiero. Si la nueva dirección del FMI, con Rodrigo Rato al frente, da su aprobación, el Gobierno de Lula podrá acceder a otros 1.300 millones de dólares, que forman parte de los 14.800 millones de aprobados a finales de 2003.