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La mayoría de las OPV termina bien

Las salidas a Bolsa, sobre todo aquellas que se articulan a través de una oferta pública de venta (OPV), han constituido el instrumento favorito del ciudadano de a pie para dar el salto a los mercados de valores. De esta forma llegó a España, en la segunda mitad de los años noventa, momento álgido de caras nuevas en el parqué, el llamado capitalismo popular.

Tras un largo periodo sin ningún debut, Fadesa ha decidido probar suerte. Aunque hay hambre de papel (la oferta de la inmobiliaria gallega está sobresuscrita en todos sus tramos) y los analistas auguran que la operación será un éxito, más de un inversor quizás haya hecho memoria sobre la experiencia de otras colocaciones antes de decidir si hacer o no mandados de compra.

Los viejos bolsistas sostienen que rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras. Y menos si lo que se comparan son casos de compañías diferentes. Sin embargo, tras hacer un repaso del comportamiento de las empresas que solicitaron su admisión a cotización en la Bolsa de Madrid desde 1997, el balance es, en lineas generales, positivo.

Sólo 6 valores de 38 cerraron el primer día en Bolsa con caída. Otros 6 acabaron en tablas

El 60% de las colocaciones que se han ejecutado durante este periodo cotiza por encima del precio que se fijó para su estreno en el mercado, mientras que la rentabilidad media se sitúa en el 19,14%. En el cálculo de este rendimiento no se tienen en cuenta el pago de dividendos que hayan podido realizar las compañías. Para elaborar el cálculo del retorno medio de las colocaciones tampoco se han considerado los casos de Natraceutical ni de Puleva Biotech, ya que no se estableció ningún precio de referencia para su salida a Bolsa, tomando únicamente el valor nominal de sus títulos como punto de partida.

Gamesa encabeza la lista de las OPV más rentables dentro del mercado español desde 1997. Las acciones de la compañía de energías renovables acumulan una revalorización del 188% con respecto al precio minorista que fijaron las entidades colocadoras para su estreno en Bolsa, situado en 12,6 euros por acción.

Tras la rentabilidad de las acciones de la empresa vasca se sitúan los rendimientos obtenidos por los títulos de Barón de Ley, que rentan un 162% desde su estreno en Bolsa. Después se sitúan Iberia (136%), la OPV de Telefónica en febrero de 1997 (97,69%) y Antena 3 TV, cuyos títulos se apuntan una revalorización del 70,6% frente a los 25,2 euros en los que se fijó el precio de referencia para salir a Bolsa.

En el lado opuesto se sitúa la colocación de Terra. El caso del portal de internet ejemplifica el auge y posterior caída de los valores tecnológicos. El precio de las acciones se fijó en 11,81 euros, el más alto de la banda orientativa previa. El primer día de cotización Terra triplicó su valoración, alcanzando los 1,7 billones de las antiguas pesetas, y situándose como el noveno valor por capitalización bursátil. La escalada de las acciones continuó imparable hasta cerrar en 139,7 euros el 25 de febrero de 2000. A partir de entonces la burbuja se pinchó y los títulos cayeron con la misma brusquedad con la que subieron. A cierre de ayer, Terra pierde un 57% con respecto al precio de la OPV.

Tras la filial de Telefónica, las colocaciones que más pérdidas acumulan son las de cuatro compañías de pequeña capitalización. Las acciones de Mecalux caen un 54,2% desde su valoración inicial, Paternina pierde un 52,75%, CVNE cede un 51,9% y Funespaña se deja un 46,75%.

Uno de los aspectos que llama la atención al analizar la salida a Bolsa de las empresas es el buen tono general que mantienen las acciones el primer día de cotización. Tan sólo seis valores de 38 cerraron con caídas en su estreno, mientras otros seis acabaron la sesión en tablas. El comportamiento de los bancos colocadores durante los primeros días de vida bursátil suele tener mucho que ver con este comportamiento, puesto que a menudo se encargan de sostener la cotización en caso de que surjan muchas órdenes de venta. En el caso de Fadesa, se da la circunstancia de que uno de los colocadores, Morgan Stanley, es también accionista.