Auditoras

Los auditores quieren el modelo británico de control municipal, plenamente independiente

Los auditores de cuentas públicos y privados están de acuerdo en que el modelo más útil para fiscalizar las cuentas de los municipios es el aplicado en Inglaterra y Gales, que goza de plena independencia; además dispone de potestad jurídica para realizar auditorías sobre los niveles de cumplimiento de los objetivos marcados y de la conveniencia de su coste, así como para proponer determinados cambios en los modelos de gestión del servicio público. Según la exposición realizada ayer en el I Congreso Nacional de Auditoría del Sector Público por Lizzie Peers, 'audit manager' de la Audit Comission of England and Wales, éste organismo se encarga de elaborar los programas de control de las 15.000 instituciones de orden local a las que fiscalizan y del servicio de salud.

También subcontrata los servicios con empresas privadas de auditoría (por un periodo de cinco años y con determinada proporcionalidad), y se financia con lo honorarios se aportan las instituciones auditadas (disponen también de una pequeña partida de subvenciones para financiarse), y dispone de una plantilla de 2.400 personas.

Los honorarios fijados tienen proporción con el gasto de la institución municipal, y en sus informes, para cuya elaboración se oyen también las opiniones de los ciudadanos individuales que lo deseen y de los plenos municipales, aparece una evaluación económica de coste-eficacia, así como el grado de cumplimiento de los compromisos adquiridos, sobre los que se pone más celo que sobre el gasto. Sus informes deben ser publicados en los servicios de información municipales, además de en al menos un periódico.

Este organismo creado en 1983 por el Gobierno, establece calificaciones en función de la gestión municipal, que premia la excelencia con una rebaja en los honorarios, y penaliza la mala gestión.