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Cuando los papeles mienten

Las buenas falsificaciones existen, pero los especialistas en detectarlas también. Su labor, analizar a fondo actas, cheques y contratos

Un alto directivo que añade por su cuenta a su contrato una cláusula que incluye una sustanciosa indemnización en caso de despido. Un miembro de un consejo de administración que rechaza haber firmado un acuerdo en el que aparece su firma manuscrita. Un testamento con un añadido del que nunca oyeron hablar los familiares y que favorece sospechosamente a uno de ellos.

æpermil;stos son sólo algunos ejemplos de la importancia que tiene el saber reconocer la falsedad de un documento o de una firma. Un delito que no cometen sólo los profesionales de la delincuencia, sino que a menudo es realizado por personas que jamás se tacharían a sí mismas de delincuentes. 'Las empresas y los particulares siguen haciendo casi todos sus documentos en papel y con firmas manuscritas. Vemos muchos casos de falsificaciones, porque se trata de un delito que no tiene una pena demasiado elevada y que no sólo cometen las grandes redes, sino cualquiera', explica Francisco Méndez Baquero, director técnico experto en documentoscopia de Signe.

La empresa, único miembro español de la Oficina de Inteligencia contra la Falsificación de la Cámara Internacional de Comercio, está especializada en detectar falsificaciones, elaborar informes periciales y asesorar sobre fraudes documentales tanto a empresas como a organismos públicos.

'Una firma sencilla puede falsificarse; una compleja no. Una vez se consigue; varias no'

El laboratorio de Signe es el infierno para cualquier falsificador. Microscopios y aparatos diversos son utilizados por peritos especializados en distintas materias. Todos tienen un objetivo común: diferenciar entre copias y originales, entre firmas falsas y auténticas, entre documentos alterados, modificados o deteriorados. Una batalla que rara vez gana el autor de la falsificación. 'Existen falsificaciones que no se pueden detectar, pero en general todo depende de dos variables: cantidad y calidad. Una firma sencilla puede falsificarse; una complicada no. Una vez se puede hacer; varias no', aclara Méndez Vaquero. Es el caso de los anónimos, por ejemplo. 'Si el texto consta de varias líneas, en el 95% de los casos identificamos la letra'.

Entre los instrumentos que se utilizan para detectar las falsificaciones destaca el videoespectro, que utiliza la luz ultravioleta e infrarroja para detectar todo tipo de trampas: desde tachones hasta lavados con productos químicos y añadidos. La luz infrarroja, por ejemplo, permite diferenciar dos tintas en un mismo documento (el clásico cheque al que alguien ha añadido dos ceros de más) o descubrir lo que hay bajo un tachado realizado con tinta. A su vez la luz ultravioleta -la misma que se utiliza en las cámaras de bronceado- permite averiguar si un documento ha sido lavado con productos químicos y reescrito.

Otra de sus utilidades es sacar a la luz todos los blindajes que se utilizan en los papeles de seguridad. Así, un pasaporte falso examinado bajo el videoespectro no tendrá las marcas de agua, fibrillas luminiscentes que brillan bajo la luz ultravioleta o leyendas escritas en tinta fluorescente que caracterizan a este documento. 'Hemos tenido clientes a los que su empresa hizo firmar finiquitos en blanco para añadir en el momento del despido la indemnización', explica el director técnico de Signe. Un instrumento llamado espectroscopio permite en casos como éste diferenciar qué se ha realizado antes, la firma del trabajador o el dinero añadido por la empresa, una prueba fundamental para reclamar en juicio.

Escribir con letra ajena

Cambiar la propia letra e imitar una ajena parece fácil, pero no lo es. Los expertos en firmas saben que la proporción del tamaño de las letras, la presión al escribir y la inclinación de la escritura son rasgos muy difíciles de disimular. Así, se puede hablar de seis detalles que permiten saber cuándo estamos ante una rúbrica o un texto falso.

Torsiones. En la escritura falsificada es típico que se tuerce el trazo al escribir.

Paradas innecesarias. Cuando un falsificador imita una letra, la falta de soltura con esa escritura le obliga a hacer paradas que se reflejan en el trazo.

Reenganches. Es un defecto similar al anterior. Se para la escritura y se retoma dejando una mancha de tinta.

Temblores. El trazo es inseguro y tembloroso.

Lentitud e indecisiones. Una persona que imita una firma escribe despacio y con dificultad.

La alarma salta en la empresa

Pese a que un gran número de falsificaciones jamás salen a la luz, en otras muchas algún detalle o algún descuido hace saltar la alarma. 'En las empresas la sospecha surge cuando no cuadran los balances o cuando alguien en una reunión dice que él no ha autorizado o no ha firmado alguna decisión o algún documento', explica Francisco Méndez Baquero, de Signe. No en vano, el 80% de los clientes de la compañía son empresas, aunque también trabajan para la Administración pública y para particulares. 'Las empresas nos traen contratos, escrituras, nóminas, actas de sociedades, cheques y documentación financiera, entre otros documentos', señala Méndez Baquero.

El coste de un informe pericial sencillo realizado por la empresa cuesta alrededor de 1.000 euros y exige unas 10 horas de trabajo. Antes de aceptar un trabajo, el equipo multidisciplinar con el que cuenta la compañía elabora un informe previo en el que explica al cliente si los resultados van a ser favorables a sus intereses o no para que éste tome la decisión de continuar o renuncie al peritaje. Como medida de prevención, Signe realiza labores de consultoría e imparte cursos para cajeros de entidades y otros profesionales en contacto con posibles falsificadores.