Sindicatos

Fidalgo recibe el respaldo del 61,4% de los delegados a su gestión al frente de CC OO

El 61,4% de los delegados asistentes al VIII Congreso Confederal de CC OO han aprobado hoy, a mano alzada, el informe de gestión del secretario general saliente, José María Fidalgo, para quien las diferencias internas no se superan con "integración de sillas, sino mirando todos hacia el mismo lado". En sus dos primeros años, el secretario general saliente de Comisiones Obreras recibió un espaldarazo cercano al 75%, que cayó al 60% a raíz de su decisión de cesar al entonces secretario de Organización y Comunicación, Rodolfo Benito.

El informe sobre su gestión durante los últimos cuatro años fue aprobado por 600 votos a favor, 364 en contra (el 37,2%) y 13 abstenciones (el 1,3%). En su defensa, el candidato a la reelección como secretario general de Comisiones ha advertido de que respaldar su informe no es "rendirme pleitesía", es "reconocer vuestro trabajo, la realidad", porque, añadió, los trabajadores que han elegido este sindicato lo han hecho por algo, "no porque seamos los más guapos, ni los más listos".

El secretario general saliente, en la pugna por el cargo con el líder del sector de los críticos, Agustín Moreno, rechazó en su discurso las críticas planteadas a su gestión tanto por esta corriente como por la que lidera Rodolfo Benito, ex número dos del sindicato. Además, afirmó que la democracia "tiene dos momentos", uno en el que "todos somos soberanos para tomar la decisión" y, una vez que este proceso ha concluido, "todos somos súbditos" de la decisión aprobada.

"Orgulloso" del trabajo realizado

Según Fidalgo, su informe no es "laudatorio ni arrogante", sólo refleja un "orgullo alto" por el trabajo realizado y que, puntualizó, ha obtenido resultados "ciertos" e "incontrovertibles". El primero al que se refirió fue el haber logrado un crecimiento de la afiliación, algo que dijo "no lo levanta nadie de la mesa y que ha quedado para siempre".

Además, dijo haber logrado más capacidad contractual en la negociación colectiva, el que tanto la pensión media como la mínima hayan aumentado en relación a los últimos ocho años, así como la extensión de las cláusulas de revisión salarial y de fomento de igualdad de oportunidades.

Fidalgo también rechazó que el sindicato, bajo su mandato, haya perdido credibilidad y haya ganado en conformidad y pasividad ante el anterior gobierno del PP y la patronal. Al respecto, se preguntó "¿dónde está nuestra debilidad?" y recordó a sus críticos que "donde se movía una pluma hemos estado y con logros", entre los que citó la oposición a la guerra de Irak, a las reformas laborales y a las educativas.

Candidaturas y acusaciones

Los 1.001 delegados iniciaron alrededor de las ocho de la tarde la votación de las candidaturas a los diferentes órganos de dirección y control del sindicato: Secretaría General, Comisión Ejecutiva Confederal, Comisión de Garantías y Comisión de Control, cuyos resultados se conocerán pasadas las 22.00 horas. Rápidamente, surgieron un cruce de acusaciones y reproches que pusieron de manifiesto la división interna del sindicato.

Benito intervino para pedir el voto para su lista con una denuncia relativa al desarrollo del VIII Congreso: "Era importante hacer una lista unitaria, pero la mayoría ha despreciado esa mano tendida y ha preferido mantener el clima de tensión", dijo.

En la misma línea, exigió la recuperación de la pluralidad en CC OO "con otras formas, sin talantes excluyentes ni intransigencias, (...) y donde no se considere enemigos a los compañeros". Asimismo, razonó su candidatura a la Secretaría General porque "Fidalgo no lo ha hecho bien y porque seguirá instalándose en la confrontación, en vez de salir con la ilusión y la esperanza".

En defensa de la reelección de Fidalgo y de sus candidatos a la Ejecutiva Confederal, Valentín García sostuvo que en el sindicato siempre se ha tratado "por igual" a todas las organizaciones "grandes y pequeñas". Apuntó también tres razones para apoyar las listas de Fidalgo: el compromiso con el sindicalismo de clase, el estar "libre de hipotecas" y sólo supeditados a las decisiones que adopte la Ejecutiva Confederal, en vez de partidos políticos o cambios de Gobierno, y el equipo de personas elegido.