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De cómo un pequeño pueblo dijo 'no' al gigante Wal Mart

A los 110.000 habitantes de Inglewood (California) no les impresionaron las credenciales de Wal Mart, el gigante de los centros comerciales de descuento. Los vecinos de esta localidad, en su mayoría afroamericanos y latinos de pocos recursos económicos, han negado el permiso para abrir un megacentro comercial en su localidad a la mayor compañía por facturación y la más admirada del mundo, según los rankings de la revista Fortune.

La asunción de Wal Mart de que los clientes lo que valoran son los bajos precios ha sufrido en Inglewood un revés. Y ha sido mediante una soberana negativa en el más amplio sentido de la palabra, puesto que se ha producido a través de un referéndum que el propio Wal Mart promovió mediante la recogida de firmas. El 66% dijo 'no' al rey del descuento.

La intención de la empresa no sólo era conseguir de los ciudadanos el permiso para abrir este establecimiento y anular así la negativa recibida por las autoridades locales el año pasado. Al ponerlo en consideración pública Wal Mart buscaba, además, estar exenta del cumplimiento de las normas urbanísticas y medioambientales locales y estatales en esta ciudad de las afueras de Los Ángeles. Eso si, motu proprio declaraban que su celo por cumplirlas iría más allá de lo reglamentado.

La prensa de California afirma que la compañía ha gastado alrededor de un millón de dólares en la campaña, algo que Wal Mart no comenta, mientras que los sindicatos, que han hecho campaña por el 'no', han invertido en ello unos 110.000 dólares. La negativa de las organizaciones de trabajadores, a quienes se ha tratado de convencer con la promesa de la creación de 1.200 puestos de trabajos y amplios ingresos a las arcas públicas por impuestos, ha estado inspirada en la política antisindical de Wal Mart y en los relativos bajos sueldos que ofrece. Además, en esta campaña se ha recordado que la competencia feroz que representa esta cadena puede acabar con los pequeños negocios, además de provocar inmensos problemas de tráfico.

En esta localidad, en la que una quinta parte de las familias viven por debajo del nivel de pobreza, según el censo, no todos se han opuesto a Wal Mart por estas razones económicas. Las congregaciones religiosas, que han jugado también su papel en la campaña del 'no', han puesto más énfasis en el hecho de que el gigante de la distribución quisiera estar por encima de las normas urbanísticas.

Desde Wal Mart se ha lamentado la decisión del pueblo y se ha intentado quitar importancia a esta negativa. Sin embargo, no le resultará fácil, ya que, para muchos observadores, el voto de Inglewood es una muestra de cómo la compañía lidia con corporaciones municipales y habitantes de ciudades ahora que quiere ampliar su presencia en grandes zonas urbanas.

En California quiere construir 40 megacentros iguales al que le han vetado esta semana y que tienen un tamaño medio de 17 campos de rugby. Pero se lo van a poner muy difícil. Las autoridades de Los Ángeles preparan una normativa para prohibir la construcción de estos grandes centros comerciales dentro de sus límites urbanos, y no es la única gran ciudad que lo está haciendo. Algunos analistas creen que la llegada a las grandes urbes exigirá de Wal Mart una estrategia diferente y rebajar no tanto los precios como los megaproyectos.

Las autoridades de Los Ángeles preparan una normativa que prohíba la construcción de grandes centros comerciales en sus límites urbanos