Empresas

El Banco de España cree que la baja rotación de empresas daña el empleo

El Banco de España avisa que la menor rotación de las empresas españolas (apenas alcanza el 16% anual) puede acabar afectando al dinamismo de la economía. Las nuevas compañías contribuyen en mayor medida a la creación de empleo que las ya existentes. Además, se detectan trabas en los procedimientos de disolución, superiores a la media comunitaria.

El menor dinamismo de las empresas españolas en relación con las del resto de Europa puede acabar afectando a la estructura productiva y a la economía en general. Es una de las conclusiones de un documento que acaban de elaborar los técnicos del Banco de España. La institución que dirige Jaime Caruana recalca que las compañías españolas no sólo presentan una dimensión media más reducida en relación con sus homólogas comunitarias, sino que, además, cuentan con una escasa rotación.

La tasa de rotación (mide el número de sociedades que se crean junto con las que se destruyen en un año en relación con el número total de empresas) apenas alcanza el 16% en el caso español, en torno a cuatro puntos menos que la media de la UE. La baja rotación no sería un problema si no afectara al crecimiento del empleo. De hecho, la contribución de las nuevas empresas al aumento de puestos de trabajo ha sido muy significativa en todos los sectores y en la mayor parte superior a la de las compañías ya existentes. Frenar la incorporación de sociedades dinámicas es tanto como restringir el crecimiento del empleo.

En las manufacturas, el empleo ha crecido a un ritmo medio del 2,7% desde 1996 hasta ahora, en el caso de nuevas empresas, mientras que sólo ha sido del 0,9% en las sociedades ya existentes.

En la construcción ha ocurrido algo similar, con tasas de crecimiento del 9,1% para las primeras y de sólo el 3,7% para las segundas.

La menor rotación se explica también por la menor tasa de salida, fenómeno que, según el Banco de España, 'puede ser indicativo de una mayor dificultad para efectuar cierres definitivos'. De una forma u otra, lo cierto es que la economía española presenta trabas a la entrada y a la salida del mercado, superiores al del resto de Europa que 'tienden a ralentizar la dinámica empresarial en España', y por ende el empleo.

El estudio concluye con la necesidad de efectuar análisis más complejos para determinar las causas de 'naturaleza institucional' que puedan afectar, desde la legislación laboral hasta los incentivos y las facilidades vigentes para potenciar este dinamismo empresarial.

De hecho, la dinámica empresarial es un proceso de aprendizaje en el que un número elevado de empresas nuevas desplaza a las que se quedan obsoletas o son poco productivas.

Las nuevas, más pequeñas pero más productivas

La mayoría de las rotaciones se producen en las empresas que integran las ramas de servicios, con un amplio potencial de crecimiento, y en las que tienen un menor tamaño. Esto último se explica, en parte, porque las empresas nuevas acceden al mercado con una gran incertidumbre sobre su rentabilidad potencial, por lo que, con el fin de aminorar los riesgos, se sitúan con un tamaño inferior al medio sectorial.

Por otro lado, las entradas y salidas de empresas están correlacionadas positivamente. Esto es, en aquellos sectores en los que las tasas de entrada son elevadas, las de salida también lo son.

En el primer trimestre de este año se han creado 37.251 compañías, un 12,5% más que hace un año. Se disolvieron 6.451, un 77,3% más.