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Preparados para la pesca con mosca

Capturar salmónidos con un señuelo, llamado mosca, que asemeja el insecto favorito de esta familia de peces. En esto consiste la esencia de la pesca con mosca, una práctica cuyos orígenes se pierden en el siglo II antes de Cristo y que en España encuentra uno de sus referentes en el Manuscrito de Astorga, de Juan de Bergaraen del siglo XVII.

A diferencia de otras modalidades de pesca, además de ser entretenida para quien la practica, ofrece todo un espectáculo para quien la observa. La forma de posar el señuelo tiene que ser lo más parecido a la manera en que un insecto se desliza en el agua. Para ello se requieren unos movimientos y habilidad dignos de ver. Además, permite soltar vivo al animal capturado, ya que el señuelo puede ir sin arponcillo.

Los meses que van de junio a septiembre son los mejores para esta especialidad. Aunque, según explica José Pablo Manau Terrén, presidente del comité de salmónidos de la Federación Española de Pesca y Casting (Fepyc) esta modalidad también está abierta a los embalses, por lo que se puede practicar todo el año. Incluso es posible entrenar sobre hierba. Se trata del llamado casting, explica Manau, que permite ejercitar el lance y el manejo de la cola de rata (un sedal especial).

Las licencias de pesca por un año rondan los 10 euros para cada comunidad

Las víctimas de esta pesca son las truchas, los salmones, los lucios, las carpas... pero se trata de víctimas a medias porque, al menos en las competiciones, se impone la modalidad de captura y suelta. 'Se mide la trucha y con sumo cuidado es devuelta al río', aclara. Además, no suele ser tan importante el número de capturas como la habilidad para engañar al pez.

En España, esta modalidad no es mayoritaria, pero el país es toda una potencia internacional. En el mundial de 2002, celebrado en Francia, el equipo español, capitaneado por el propio Manau, ganó la medalla de bronce. En 2003 el mundial se celebró en España y el éxito se repitió, en esta ocasión con Josetxu Martínez al frente del equipo.

Para ir de pesca, la provincia de León cuenta con una larga tradición y muchos y buenos ríos trucheros. En general, todo el norte de España tiene buenos y bellos parajes. Manau, que no oculta que tira para casa, recomienda en Huesca el río Veral, en el coto de Ansó, y el río Esera, en el coto de Senarta.

Para iniciarse en este arte, la mejor forma es acudir a una escuela de pesca. La mayoría están bajo la tutela de las federaciones territoriales y sus monitores son técnicos de pesca. Recientemente, la cadena de hoteles NH ha organizado un programa llamado Fines de semana con contenido entre los que organiza viajes dedicados a la pesca con mosca (teléfono 902 115 200). En internet, en páginas como www.cotosdepesca.com, www.pescamosca.com, www.onlyfly.com o www.conmosca.com se puede encontrar desde lugares para pescar hasta las más variadas moscas montadas con plumas de gallo de León.

Hay que recordar la necesidad de sacarse una licencia de pesca. Aunque varía en cada comunidad autónoma, el precio ronda los 10 euros para un año. Además, hay que obtener permisos para pescar en cotos. En general, las solicitudes se presentan a partir de octubre. Cada comunidad tiene su Federación de Pesca y en el ámbito nacional está la Federación Española de Pesca (teléfono 915 328 352).

El equipo básico para meterse en el agua

Las mejores horas para pescar, aconseja Manau, van de las 11 de la mañana a las 3 de la tarde y con el sereno, esto es, de 19 a 21.30 horas. El equipo básico está compuesto por un badeador o botas de pescador, chaleco, gorra, gafas polarizadas, una caña especial (para iniciados, se aconseja de entre 8 y 9 pies), la cola de rata del 4 o del 5 y, por supuesto, los señuelos artificiales, las moscas.

El montaje de las moscas va, para algunos, más allá de la simple fabricación de un señuelo y es un arte en sí mismo. En general son de material sintético, pero las mejores son de plumas del gallo indio o pardo de León. Hay moscas tan perfectas que, incluso, su propietario jamás dejaría que rozaran la boca de una trucha.