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Los regates del mundo del fútbol a la Agencia Tributaria

Mire su nómina. En ella se refleja su salario base, sus cotizaciones a la Seguridad Social y las retenciones del IRPF. Cada mes la recibe idéntica mientras dura su relación con la empresa que le contrata y que le ingresa en su cuenta la cantidad acordada. Pues bien, un futbolista fichado por un club, a pesar de tratarse de una relación contractual similar a la suya, salvando las distancias económicas, cobra de todas las formas menos como usted. Paraísos fiscales, empresas creadas para ingresar el salario, pagos a través de terceros, rendimientos del trabajo cobrados como derechos de imagen... Son las vías que, con los años, ha explorado el mundo del fútbol en España -y en toda Europa- para eludir el pago de impuestos.

Gregorio Martín, catedrático de Ciencias de la Computación de la Universidad de Valencia, en colaboración con la periodista Anabel Blancas, ha plasmado en el libro Lo que el fútbol se llevó. Hacienda y el fútbol, una asignatura pendiente toda esta trama de movimiento de dinero y las consecuencias que ha acarreado. La expresión 'libre de impuestos' que suele acompañar como una coletilla a los contratos que cierran las estrellas con los equipos ha dado pie a la situación de crisis actual.

Martín narra casos concretos de equipos como el Real Madrid, el Barcelona, el Valencia o el Atlético de Madrid. Pagos a clubes argentinos por los derechos de un futbolista desconocido que en realidad son abonos indirectos que acaban en el bolsillo de algún fichaje de relumbrón o ingresos que determinadas estrellas reciben de compañías patrocinadoras o incluso de empresas públicas, a las que el club ha pagado previamente.

Tras dos amnistías fiscales -la segunda a primeros de los noventa y que obligó a la conversión en sociedades anónimas deportivas de los equipos-, los clubes, lejos de sanear sus cuentas y de ponerse al día con la Administración tributaria, han seguido acumulando deudas, especialmente durante la época en que la guerra digital inyectó grandes cantidades económicas en los clubes que, de nuevo, se usaron para disparar con pólvora de rey y no para sanear balances. Y así llegó el momento en que la Agencia Tributaria empezó a investigar a clubes y futbolistas, destapando fraudes multimillonarios. Según datos de junio de 2003, los equipos de Primera y Segunda División tienen una deuda de casi 2.600 millones de euros, de los que casi 300 millones son con el fisco. Y al margen de esas cantidades, también hay que contar lo que adeudan los futbolistas, muchos de los cuales han llegado a esgrimir que no es cosa suya el pago de los impuestos, sino del club.

Para comprender incluso lo distinto que actúan los clubes ante esta situación, baste decir que mientras que algunos, como el Barcelona, han dotado esa posible deuda en sus cuentas, otros lo han hecho parcialmente, como el Valencia, y otros, sencillamente, no lo han hecho, como el Real Madrid. Martín destaca que los cuatro clubes que están bajo un régimen fiscal específico, Athletic Club, Real Sociedad, Alavés y Osasuna, han controlado mejor sus pagos a Hacienda.

Las actas ponen a muchos clubes en situación legal de disolución. Los equipos han optado por recurrir las inspecciones, pero al no poder depositar las cantidades exigidas para presentar el recurso, solicitaron, y lograron, que Hacienda aceptara como aval los derechos sobre los futbolistas. La situación es tan preocupante que este lunes Cinco Días recogía la petición al Gobierno de la Liga de Fútbol Profesional de revisar el modelo.

'Estamos ante las puertas de una tercera amnistía fiscal', augura Martín, que se muestra muy crítico con esta posibilidad. 'No tiene sentido que en una sociedad democrática todos los ciudadanos paguen los desmanes de unos pocos'. El libro, editado por Publicacions de la Universitat de València, relata un mundo en el que el dinero se mueve en cantidades astronómicas por métodos demasiado oscuros.