Alianza

Aprobada con condiciones la fusión de Air France y Alitalia

Bruselas ha autorizado hoy la fusión de Air France y Alitalia, después de que ambas compañías hayan aceptado las condiciones impuestas por la Comisión: ceder un "número suficiente" de slots -derechos de despegue y aterrizaje- para garantizar la existencia de competencia en sus países de origen.

Según el comunicado emitido por la Comisión, las dos aerolíneas cederán 84 slots individuales por día, de los que 19 pares corresponden a los aeropuertos parisinos Charles de Gaulle y Orly. Con esa cesión de derechos se dará la posibilidad a otras compañías para que exploten hasta 21 vuelos de ida y vuelta en trayectos entre París y Roma, Venecia, Bolonia, Florencia y Nápoles, así como en la línea Lyon-Milán.

Además, las dos compañías se comprometen a no aumentar su oferta de vuelos en los enlaces en los que ahora ceden los derechos, para dar a la competencia una posibilidad "razonable" de competir con ellas, agrega la nota. La autorización se concede por un periodo de seis años con efecto retroactivo a la fecha de notificación de la operación, el 12 de noviembre de 2001, por lo que la alianza estará en vigor hasta 2007, momento en el que la Comisión revisará la decisión. Con esta alianza, los clientes de Alitalia tendrán acceso a más de un centenar de nuevos destinos y los de Air France otros 20.

Salvamento polémico

La compañía italiana empieza a dar sus primeros pasos para integrarse en el gigante del transporte aéreo que formarán Air France y KLM, aunque primero deberá privatizarse y sanear totalmente sus cuentas. Ayer mismo, su presidente, Giuseppe Bonomi, advirtió de que a la aerolínea le quedaba "un mes de vida" si el gobierno de Berlusconi no ponía en marcha un rescate financiero. "Para sanear la compañía, debemos aprobar el plan de reestructuración y éste no podrá ser llevado a cabo mientras no llegue la intervención prometida por el Gobierno", explicó el presidente de la compañía después de que el ministro de Transportes, Pietro Lunardi, advirtiera sobre el riesgo de quiebra para Alitalia en un plazo no superior a seis meses.

Pese a que Berlusconi intenta negociar un plan de saneamiento con la empresa, una intervención del Estado es vista con recelo por las grandes compañías aéreas europeas de la competencia que vería en ella un trato de favor. En una carta reciente enviada al secretario de Transportes del Gobierno británico, el consejero delegado de British Airways, Rod Eddington, expresaba su "gran preocupación" ante la eventualidad de que Alitalia reciba aportaciones públicas para financiar su reestructuración. Este malestar será respaldado por otras compañías europeas, entre ellas Lufthansa, que ha asegurado que transmitirá su inquietud a la comisaria europea de Transporte y Energía, Loyola de Palacio.