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El antiamericanismo no hace mella en las empresas

Julie Chauvel rechazó la decisión de EE UU de invadir Irak y aún se opone a 'prácticamente la dominación económica y política del mundo' por parte de este país. Pero ello no ha impedido que esta licenciada francesa, de 24 años, frecuente el nuevo establecimiento de Starbucks en París. 'Que me opusiera a la guerra no significa que no pueda ir al Starbucks o beber Coca-Cola o ir al McDonald's', afirma Chauvel.

Numerosas encuestas muestran la oposición a las medidas del presidente estadounidense, George Bush, en Europa, Oriente Próximo, Latinoamérica y Asia. Sin embargo, las ventas de refrescos de Coca-Cola, de hamburguesas de McDonald's y de zapatillas Nike han aumentado en los 12 últimos meses, lo que muestra que los consumidores de todo el mundo no siempre identifican productos con políticas de EE UU. 'Ya sea Microsoft en India o McDonald's en China, si eso es lo que quiere el consumidor, eso es lo que va a comprar', dijo Sarat Sethi, gestor de carteras de Douglas C. Lane en Nueva York.

El único efecto negativo anunciado por Starbucks al comienzo de la guerra contra Irak el año pasado fue una caída de la clientela durante unos días en sus establecimientos de Beirut por los llamamientos a boicots a los productos estadounidenses desde Líbano. Las ventas no se vieron afectadas, dijo Audrey Lincoff, portavoz de la mayor cadena de cafeterías de EE UU.

El único efecto negativo anunciado por Starbucks al inicio del conflicto en el Golfo fue una caída de la clientela durante unos días en sus locales de Beirut

El sentimiento antiestadounidense era visible un mes antes de la guerra de Irak, cuando millones de manifestantes salieron a las calles en todo el mundo en protesta por la intervención de EE UU sin el respaldo de la ONU. Los malos sentimientos siguen ahí. No obstante, la disposición hacia los estadounidenses es positiva, según un sondeo de Harris Interactive llevado a cabo en Gran Bretaña, Francia, Alemania, España e Italia. Según éste, un 48% de los 10.165 encuestados veían a los estadounidenses de forma favorable, frente a un 13% que tenían una opinión negativa.

Algunas de las empresas más simbólicas de América no han registrado ningún efecto en las ventas. 'No hemos visto ningún impacto por ninguna clase de antiamericanismo', dijo Nani Beccalli, director de General Electric y responsable de la empresa para Europa. La compañía tiene más de 75.000 de sus 305.000 trabajadores en Europa.

Nike, el mayor fabricante de calzado deportivo del mundo, señala que los beneficios en el trimestre finalizado el 29 de febrero aumentaron un 61% y las ventas subieron al máximo en seis años. Su desarrollo más rápido fue en Europa, Oriente Próximo y África, donde los ingresos crecieron un 36%.

Mientras que las ventas en Oriente Próximo de Coca-Cola cayeron un 10% antes de la guerra, éstas se han recuperado desde entonces. Aun así, están surgiendo alternativas en un intento por aprovechar cualquier diferencia con EE UU. Mecca-Cola, fundada en 2002 en un suburbio parisino por Tawfik Mathlouthi, vende sus refrescos en docenas de países. Coca-Cola 'es el símbolo de un país, de una visión dominante e imperialista del mundo', dijo Mathlouthi. 'Nuestro éxito está ligado al rechazo en gran parte del planeta hacia este imperialismo'.